Hola mis queridos steemers, luego de varios días algo enfermizo, vuelvo con ese poema o texto . Esta dedicado a mis dos compañeros a los cuales llamo Broncos Diego y Jairo luego de una noche de borrachera.
The Broncos
Un bronco no tiene miedo, es eso, una piedra angular
dándole a la palanca, la secuencia inicial de todas las formas
inocuas de la pequeña luz, que abre las puertas en
un lugar de la mierda de cuyo nombre ahora no me quiero
acordar, locos, sórdidos, extraños, borrachos, amiguetes,
figuras de ajedrez ante el simple hecho de la sumisa incomprensión,
cerebros inertes que no paran bola, ni lo
harán: no fama, no fortuna, no dilemas, no sensaciones;
con Chet Baker, con los lectores fantasmas esperando ver
más material dilato y parido entre neblinas de humo y
ambición de ser importada, porque hay ganas, hay cojones
de dólares, hay frecuencias de copular con muchachas
desconocidas y conocidas, porque no existe el ritmo
adecuado para llegar al éxtasis, porque la calma es un
beneficio imperfecto, como todo en el mundo difícil catalogación,
como amebas y los sentimientos en aceite hirviendo,
con burlas a la esencia de las cosas, una patada
deformada sin pliegues ni asuntos, un estado increíble,
erección del alma humana luego de teclear incansablemente.
The Broncos podría ser el nombre de una banda
nueva con sitio en la red, con conexiones metafísicas, con
rapsodias del descendido a las calles pordioseras hediondas
a patria y soberanía, a leche materna en la boca de
niños inocentes envenenados desde el vientre con la basura
política, con mundos propios y extraños donde no hay etiqueta ni gestos, delirios de escritura automática
para completar la modestia de un prepucio, a una vagina
corrida, entregada a los pechos de un hombre que escucha
reggaetón, luego la golpea, y así la ama, coño de la
madre lo mismo otra vez, lo mismo que ayer partió de la
cama hoy es café recién hecho, en una cocinilla eléctrica,
fraseos intensos de memorias de anís cartujo; público sin
aplausos, teatro de caretas con mierda en la cara, vitaminas
para el alma, once corazones y miles viendo la TV,
resulta ser que The Broncos soy yo y un grupo de panas.
Uno más, uno menos, pero siempre con respeto, déjeme
escupirlo con mucha educación por favor…