El problema es complejo, no hay relevo de estudiantes de educación en las universidades, se estima que un 40% de los docentes abandonó sus labores en las escuelas para migrar o dedicarse a otra actividad productiva.
Las universidades formadores de docentes redujeron su matrícula en un 90%. Toda una sociedad coincide en que la educación debe ser de calidad, pero son muy pocos los que quieren que sus hijos estudien educación.
Los docentes perciben un salario inferior a $10 mensuales, las prestaciones sociales se devaluaron en más de un 97%.
Antes del gobierno del presidente Nicolás Maduro, un docente jubilado podía disponer de al menos 15 mil dólares de Prestaciones Sociales al cambio en bolívares. Actualmente, las prestaciones sociales no superan los 350 dólares.
Hace menos de dos meses falleció un reconocido colega en la ciudad de Valencia, complicado con diabetes e insuficiencia renal, con estudios doctorales, su sepelio fue financiado por la caridad de sus familiares, vecinos y amigos.
El deterioro de la calidad de vida del docente, la escasa seguridad social y la falta de respuesta gubernamental a las aspiraciones gremiales están causando una terrible deserción de profesionales de la educación.
En Venezuela, el salario quincenal de los educadores apenas alcanza para comprar sin exagerar un kilogramo de arroz, ½ kilogramo de pasta (espaguetis) y medio cartón de huevos.
Los estudiantes y sus familiares hacen un esfuerzo mayor en medio de tantas dificultades. A ellos también los ha golpeado la crisis, muchos de los educadores que se mantienen activos, se resisten abandonar a sus estudiantes, pero no saben hasta cuando puedan aguantar.
El gasto en transporte público, representan un 70% del salario mínimo venezolano, tanto docentes como estudiantes se ven afectados.
Los sindicatos afirman que el gobierno les debe a los docentes 280% de aumento salarial según contratación colectiva. Un porcentaje que de ser reconocido ubicaría el salario de los maestros en aproximadamente 30 dólares mensuales, lo cual seguiría siendo el peor salario de todo el continente y uno de los más paupérrimos de todo el mundo.
Foto: Tomada desde mi Smartphone