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Unos de los temas mas controversiales entre los padres es la manera de "disciplinar" a los hijos; algunos alegan que es necesario mano dura (chirlos, nalgadas, chancletazos), otros insultan y humillan (agresión verbal), y los que son indiferentes a las "malas conductas" de sus hijos.
Entre el autoritarismo y la permisividad, existe una alternativa "El camino del Medio", te invito a que sigas la lectura estoy segura que te será útil.
Efectos de los insultos hacia los niños
En momentos de conflictos con nuestros hijos/as en los que no tenemos las herramientas, ni control emocional suficiente y terminamos emitiendo insultos, etiquetas y críticas que pueden ser determinantes para su desarrollo; infundiendoles sentimientos negativos de si mismo.
Cuando utilizamos frases como: “eres estúpido”,“sos tonto”,“vago, no haces nada”,“no seas malo” se producen reacciones físicas y emocionales como: resentimiento, ira, deseos de venganza o falta de autoestima.
Veamos el cuadro de una situación cotidiana:
"Una mañana tu hijo/a durante el desayuno, vuelca la taza de leche sin darse cuenta, es posible que te enojes ya que están apurados para salir al colegio o al trabajo."
Frases comunes en estos tipos de situaciones:
- ¿Cuantas veces ya te dije que tengas cuidado con la leche?
- ¡Siempre haces desastre!
- ¡No podes prestar atención!
- ¡Siempre sos descuidado/a, siempre lo has sido y por lo visto siempre lo serás!
- ¡Ahora por tu culpa llegaremos tarde!
No se puede medir el precio del ridículo, que evidentemente es mayor al de la leche que se echó a perder.
¿La perdida de la confianza tiene precio? Los accidentes no deberían ser el causante para arremeter en insultos hacia ellos. La mejor opción en este caso seria invitarlo a buscar una solución, que manchar su personalidad con palabras negativas.
Una opción de respuesta podría ser:
¡Puedes traer un trapo y limpiamos juntos! y añadir ¡Cuando la leche se derrama, ya no se puede tomar, se pierde!
En esta segunda ocasión no lo estás atacando y estas buscando una solución, a la vez que estás haciendo una descripción objetiva.
Me despido con esta frase:
"Educar no es humillar.
No ataques la personalidad de tu hijo/a.
No critiques los rasgos negativos de su carácter.
Enfócate en solucionar "la situación" del momento, sin recurrir a los insultos.
Criticar la personalidad es doloroso, debemos acompañar a los hijos en los conflictos a veces con prudencia y amor silencioso ya que las críticas y los sermones serán rechazados."
Disfruta la vida. Siembra flores, siembra vida!