







Me reencuentro con ese infante, mucho antes del alcohol, mucho antes de demostrarme; que tan niño no puedes ser en este momento.
Cuanto pesa tu silencio, cuan incomprensible te has vuelto. Tanto blanco ha invadido este sitio, desde antes de entrar; y se asemeja con tono extraño a ese blanco en aquel altar.
Cuando me conoces tanto, ahora te desconozco y te extraño y es ahí donde se te puede ver más cercana.
Tu estampida, me enfrenta sin juicios, sin papeles; de frente, delante de ti igual a la primera vez. La primera vez que nos devorábamos las figuras, como los malos de cualquier telenovela.
Estallan centellas y se vuelven a romper las luces, porque no podemos separarnos; estar solos o estar lejos.
En esta situación, anhelo arroparme con tu cuerpo. Ya nos reencontraremos luego y cada quien partirá a su destino.











Créditos:
Posted from my blog with SteemPress : https://eleazarvo.timeets.com/2018/09/13/poema-43-blanco/
