Empecé redactando este artículo así:
“Tengo una tía universal”
Entonces se me ocurrió buscar en Google,
no sea cosa que exista alguna definición o fea canción que me descomponga el tema.
Y resulta que sí.
Entonces, hago la aclaratoria:
mi Tía Malvina Vargas es universal
porque así la defino yo
y probablemente el resto de sus sobrinos también,
incluso quien la quiera adoptar, de seguro estará de acuerdo.
No solo porque es una psicóloga infantil y docente universitaria o hable dos idiomas.
Menos porque haya recorrido el mundo en distintas oportunidades.
Tampoco por su apego a la cultura, la música, el arte, tanto internacional como las tradiciones propias de sus raíces.
No.
Realmente, estas son características que definen algunos aspectos de su vida
que puede considerarse extraordinaria.
Hace poco cumplió 72 años…
Si ya viste las fotos, te confirmo que esta elegante flaca tiene 72 vueltas al sol,
más las que por cuenta propia ya ha recorrido del mundo.
Entonces, le hice la sesión de fotos que corresponde.
Allí en su departamentito donde en cada rincón te tropiezas con la humanidad hecha arte, reflexión o recuerdo.
Detalles, fotos, libros, los libros escritos por ella misma, sus memorias, tejidos, tapetes, sabores, un juguete, un cuento, un juego y la palabra.
Su palabra.
Desde que ocurre la pandemia, mi Tía Malvina viaja por el mundo sin salir de casa, pero no como hacemos todos, pegados de la PC viendo fotos digitales.
No.
Ningún cúmulo de píxeles en una imagen puede transmitir la verdadera apreciación que tiene mi Tía Malvina de la vida misma.
La verdad me sorprende, porque yo como turismóloga, me maravilla ver el tipo de “souvenirs” y experiencias que ha escogido en sus remotos viajes.
Tanto así, que al verla contando o mostrando, no podemos decir tan solo: ¡qué bonito! Más bien que nos llevamos a casa la sensación misma de haber estado en aquel lugar con ella.
Una vez, quise honrarla con un pequeño detalle de arte hecho con mis propias manos, en el cual dos palomas expresan su mutuo amor volando juntas, en representación de sus viajes con quien fuese su pareja.
Quizás, me explique mejor con las fotos que aquí publico que con mis palabras.
Por ejemplo, abre el closet y un mundo hecho vestimentas cae sobre ella.
Llegan los niños aun analfabetos y leen libros infantiles franceses, latinoamericanos, africanos, rusos, asiáticos, sin distingo lo comprenden, porque mi Tía Malvina es universal.
Enciende la música o declama un poema.
Trae recuerdos, critica la fea realidad y le pasa por encima un manto de fe y esperanza.
Hay razones más esenciales que hacen a mi Tía universal:
porque donde va se calza al entorno y se luce con sabiduría y gracia.
Siempre que puede ha atendido y aliviado los malestares emocionales de tantos pequeñines.
Hemos conocido al mundo por los relatos de sus viajes, llenos de color, sabor y aromas.
Así mismo por las infinitas anécdotas sobre curiosidades y experiencias, las cuales han terminado plasmadas en extensas memorias escritas por ella misma.
Es amiga de todos sus amigos, sin distingo. Desde los más antiguos como lo más recientes la aprecian infinitamente.
Tiene una visión de la realidad que, a veces asusta de lo certera que es.
Sin embargo, siempre tiene una solución que ofrecer, así estés metido en un problema sin fin.