La Humildad es una virtud que proviene del cielo, si hiciéramos un esfuerzo por ser humildes no lo vamos a conseguir, ya que la soberbia una y otra vez se apodera de nosotros. La humildad no proviene del esfuerzo humano, es un don de Dios la persona humilde reconoce su dependencia de Dios. Ante los ojos de Dios todos somos iguales, el mejor ejemplo de humildad lo constituye la figura de nuestro Señor Jesucristo.
Para ser grande, primero tienes que aprender a ser pequeño. La humildad es la base de toda verdadera grandeza, que nos recuerda que la humildad es una de las cosas más importantes que debemos mantener.
La humildad no se origina de ser pobre o indigente. Se fundamenta en la virtud y sumisión que es el reconocimiento de nuestras propias limitaciones y debilidades. Reconociendo nuestros defectos y restando la atención a logros y virtudes.
En ocasiones, las personas nos rodeamos de cosas artificiales, y no solo eso, sino que es posible que hasta nosotros mismos nos hayamos convertido, desgraciadamente, “en seres artificiales”. ¿Cómo evitarlo entonces? ¿Cómo volver a nuestra esencia?
-El término proviene del vocablo latino humilitas.
-Ernest Hemingway-