Los prejuicios se encuentran muy arraigados en el ser humano desde hace mucho tiempo atrás y aunque supuestamente vivimos en una sociedad de mente abierta y moderna aún siguen estando presentes de forma permanente.
¿Pero qué son los prejucios? Tal como lo indica la misma palabra PRE-JUICIO, es anteponer un juicio, es juzgar de manera previa a una persona, cosa o situación sin tener información veraz y completa de primera mano. De alguna forma se convierte en algo ilógico como los seres humanos llegamos a juzgar a otros sin saber el porqué.
Cuando se presenta el prejuicio consecuentemente aparece la discriminación y es allí donde empieza el rechazo hacia los demás por su raza, sexo, orientación sexual, religión, entre otros.
¿Cómo creamos los prejuicios? Toda está en la mente y en el corazón, estos juicios están ligados a experiencias del pasado, a los estereotipos sociales y culturales que se van formando de generación en generación, a los ideales que nos hacen realizar especulaciones y suposiciones sin tener fe o un conocimiento concreto sobre algo o alguien.
En el mismo orden de ideas podriamos decir que existen prejuicios negativos y positivos, todo dependerá de la crítica que tengamos, si es perjudicial o beneficiosa para ese alguien de quien tengamos la crítica. Por lo general predomina el prejuzgar negativamente y esto nos puede llevar a perder grandes oportunidades como por ejemplo conocer personas valiosas para nosotros independientemente de su raza, color de piel, incluso perderse unas vacaciones increíbles en algún lugar sólo porque nuestros prejuicios nos indican que dicho lugar es horrible o malo sin siquiera saber como es o tildar a alguien de ladrón solo porque se te acerca apresurado a preguntarte la hora. ¡TENEMOS QUE CUIDARNOS DE ESOS PREJUICIOS NEGATIVOS! y dejar de usar para todo el conocido refrán:
Es mejor malo conocido, que bueno por conocer.
Los prejuicios nos impiden conocer eso bueno que podría llegar a ser muy beneficioso para nosotros y nos hacen permanecer en eso malo ya conocido, en otras palabras; nos impiden el arriesgarnos, el realizar cambios y adquirir experiencias.
Es por eso amigo(a) que debemos revisar y deshacernos de nuestros prejuicios dañinos, cuidarnos de no hacer generalizaciones en caso de que así lo amerite, es tiempo de avanzar mentalmente y aceptarnos tal y como somos, así de diferentes, con virtudes y defectos. Es mejor y más sano conocer muy bien a esa persona o ese algo antes de formar juicios sobre ellas. Nos podríamos llevar grandes sorpresas.