¡Un alegrísimo saludo para todos!
Hace un par de días estaba desanimado y con baja productividad; fue uno de esos días en que la procrastinación gana la batalla y no sabemos por qué. Sin embargo, esos días me gustan, porque me intriga el descubrir cómo reviviré luego las llamas del positivismo y la productividad nuevamente, y nunca dejo de sorprenderme. Por ello, hoy quiero compartirles mi más reciente estrategia de combate contra éste tipo de días que todos, por ser humanos, de vez en cuando experimentamos. Así que sin más que decir, los dejo con el contenido y espero lo disfruten. ^^
|||
El banco de las emociones
Mientras me encontraba con pocas ganas, pensé: «Estoy desanimado. ¿Cómo puedo estar desanimado si soy un bloguero del desarrollo personal que escribe sobre motivación e intenta inspirar a los demás? ¿Estar así significa que todo lo que he escrito es una farsa que no funciona? ¿Mis artículos "motivacionales" no me motivan ni a mí mismo?». Y entonces dí con distintas buenas respuestas.
Resulta que me gusta motivar a las personas, pero a la hora de motivarme a mí mismo, lo menos que hago es decirme lo que le digo a los demás. Y no es que mis palabras de ánimo sean una farsa en la que ni yo creo y por ello no me las diga, si no que a veces somos buenos consejeros hacia el exterior, pero malos para el interior. Así que empecé a aconsejarme como lo hago con los demás y corrí a mi blog a leerme. Pero no me leí como cuando re-leo para editar, ni me leí para corregir posibles faltas pasadas por alto: me leí para aprender de mí mismo. ¿Y saben qué? ¡Me motivé!
No es que mis artículos sean mágicos o infalibles a la hora de motivar. Lo que sucedió fue que, mientras leía, me recordaba a mí mismo en el momento en que escribí cada una de esas palabras, y me re-conecté con ese «yo» del pasado. Entonces sentí mi pasión, sentí mi motivación, sentí mis ganas, sentí cómo era de productivo; encontré todas las emociones que ahora me faltaban, y las extraje de ese recuerdo hacia mi presente, como quien va al banco y saca el dinero que ha guardado antes, sólo que en este caso se trataba de «dinero emocional en el banco de las emociones».
¿Has conseguido algo en el pasado que te enorgullece cada vez que lo ves o recuerdas? Fotos, videos, diarios, trofeos, medallas, etc., en alguna de éstas formas debes tener captado algo que lograste en el pasado con mucho entusiasmo. Dichos «grabados», funcionan como una bóveda emocional, que guarda y te permite conectar con toda esa pasión y esa energía que tenías en aquellos momentos. Son como bancos que guardan tus emociones para cuando las necesites en efectivo.
Antes he dicho que hay que olvidarse del pasado, pero me equivoqué: hay que saber utilizarlo.
###
¡Eso ha sido todo!
Mis sincerísimas gracias por tomarse el tiempo de llegar hasta éste punto de la lectura. Ojalá la hayan disfrutado y les haya sido útil de alguna manera.
Si les gustó el artículo pueden seguirme para disfrutar de más contenido como éste cada vez que publique una entrada.
Les deseo a todos lo mejor en éste día y,