Era una mañana cualquiera, yo estaba viendo un programa en la tele sobre inventores que triunfaron en el mundo. Eso me motivó para hacerlo yo también.
Decidí comenzar estudiando uno de los mayores logros de los inventores profesionales... ¡el coche! Aparato súper necesario en nuestra vida.
Para verlo mejor decidí desmontarlo así que, con ayuda del manual y de las herramientas, el coche de mi padre quedó reducido a un montón de piezas, grandes y pequeñas. Estaba inspirada para construir mi propio invento basándome en la estructura del coche, pero cuando mi padre me pilló me obligó a reconstruirlo entero.
Ahora sí podía construir mi invento. Se me ocurrió hacer algo parecido a un coche mezclado con comodidad, con una pizca de impresionante y clásico. Esta receta me ayudaría a convertirme en inventora.
Era mi gran invento ¡la alfombra mágica!, pero me faltaban materiales así que le pedí ayuda a mi tía. Ella me trajo los materiales y juntas la construimos. A la hora de probarla nos dimos cuenta de que faltaba un tornillo. Para colocarlo tendríamos que desmontar mi invento entero y ademas no teníamos ese tornillo. Mi tía y yo decidimos dejarlo para más tarde.
Al día siguiente por fin arreglamos el invento y llegó la hora de probarlo, mi tía se tuvo que ir así que me tocó probarlo a mí, pero se me olvidó que los controles eran parecidos a los de un coche y que no sabía conducir. Conseguí aguantar 2 minutos antes de que lo estrellara.
Si construís un invento recordad sacaros el carnet de conducir.
¡adiós!