Doce días sin conectarme en steemit, sin poder interactuar y llenarme de energía, razones muchas, realmente las circunstancias me están alejando y no quiero, estoy intentando no desesperarme, alejarme de todo lo negativo, pero realmente debo tener un corazón de piedra o ser inhumana para evadir todo lo que nos está pasando a los venezolanos, ir a la oficina se ha vuelto un caos, ser una sobreviviente en la administración pública, es realmente una clase de heroísmo o cinismo, la mayoría de las veces me siento cínica al estar sentada en ese escritorio, sin poder aportar nada a mi país, porque realmente todo está destruido, mi institución, porque así la considero como mía, porque es mi segunda casa desde hace once años, hoy se encuentra en la desidia de quienes la dirigen, realmente es triste…
Actualmente no logro salir de este hueco profundo, en las que estamos inmersos, los venezolanos, viviendo en Venezuela, las ganas de emprender algo, no faltan, pero no has terminado de iniciar tu emprendimiento cuando ya la inflación te roba tus sueños. ¡Estoy modo pesimismo, y eso me está consumiendo!
Nuevamente, me refugio en mis libros, en mis rutinas diarias, en mi familia, en mis horas de sueño, a veces siento que la vida se me está pasando sin hacer nada, antes me sentía súper productiva, tenía muchas ideas y las ponía en práctica, pero esta situación país me tiene al borde, entiendo que debo cambiar mi mentalidad, y realmente lo intento diariamente.
Mis manos actualmente están envueltas en el texto “Pensar bien, sentirse bien” del famoso psicólogo clínico Walter Riso, un brillante libro de 197 páginas, muy acertado para mí, en esta situación que estoy viviendo, donde nos demuestra que “pensar” es lo que más hacemos en la vida, hasta en los sueños por momentos pensamos, de manera distorsionada pero lo hacemos, realmente el pensar es una carta abierta para nuestras acciones, el valor de nuestros pensamientos es lo que definirá nuestras acciones.
Si les soy sincera, apenas voy en la página 70, porque el libro exige completa atención ante tanta ciencia, me encanta que siempre ejemplifica con entrevistas a pacientes las situaciones y eso lo hace comprensible, sin embargo, les cuento que he tenido que acudir al diccionario para comprender muchas palabras.
Quiero compartir, estas frases de la parte II, definida como Malos Pensamientos, de la página 67:
- “Los pensamientos son las conclusiones a las que llegas después de analizar y procesar los datos…”
- “El pensamiento negativo y/o irracional dispara un sinnúmero de emociones perturbadoras y destructivas”
- “El optimismo para las personas pesimistas es una enfermedad que hay que erradicar de raíz.”
Gracias a Dios, todavía no he caído en la tercera frase, ante tanto caos, me mantengo optimista, tengo esperanza, aunque más de una vez caiga…siempre estoy intentando salir a flote… mantengo la premisa “Mientras hay vida, hay esperanza”
Realmente me pareció interesante, un ejercicio realizado a un paciente en la página 69, (les cuento, que lo estoy realizando) donde se le pidió que llevara un registro de sus pensamientos negativos… después de cinco días de autobservación había llenado el cuaderno de cincuenta hojas, su promedio era de ciento cincuenta pensamientos negativos por día. ¡Realmente un autocastigo!
Yo apenas, llevo dos días, y todos mis pensamientos radican “situación país” ¿Si me roban? ¿No me alcanza el dinero? ¿las ventas están estancadas? ¿El dólar baja? ¿El dólar sube?
Algo muy importante que leí, “Si eres pesimista, las cosas no te saldrán bien porque tú mismo te encargaras de que sea así”
Asi ando, en batalla con mis pensamientos negativos, sonriendo para llamar a la alegría y decirle al pesimismo ¡Sal de mi vida!
Aún, me falta muchas páginas por leer, así que esperen la segunda parte.
- ¿Quién de ustedes, ha leído este libro?
- ¿Quién está batallando contra el pesimismo?
- ¿Realmente podemos pensar bien, y sentirnos bien?