Mai soli: mi lienzo de estrellas.
Nunca estamos realmente solos
Debo confesarles algo como poeta, como artista, como soñador...
Y lo digo en serio, el cielo es para mi un lienzo.
Un lienzo de palabras por escribir.
Y les prometo no ser nada cliché en estos asuntos. Pero hay millones de sensaciones que se experimentan al desplegarse este lienzo cada noche...
Recuerdo que bajo una tela azabache escribí mis mejores poemas; pero, si de recuerdos hablamos, quiero contarles del mejor apagón de mi vida. Me encontraba en las suburbias de mi ciudad, hace exactamente un año, junto a y algunas amistades cercanas, sin señal y pocas cosas que te entretuviesen más allá de un libro o una conversación de interés.
Llevábamos poco más de 4 horas sin luz cuando, a la 9pm, decidí salir a caminar. Siempre ha habido algo bajo la luz nocturna que inspira calma, y letras. Es como si las musas bailasen a la tenue luz de la lumbrera menor. Pero una lumbrera muchísimo menor a ella me cautivó. Bueno, miles de estas lumbreras, para ser exactos.
Era un campo de luciérnagas
Poco después ellas inspirarían mi poema llamado de esa misma forma. Me bastaría ese instante, para sonreír como un niño y quedar embelecido por unos 20 minutos.
Al volver a casa, recuerdo haberme recostado en las afueras y, estando en la acera de la calle, empecé a tararear algún Op. de Chopin (mi compositor musical favorito). Y, tras ello, recordé una simple frase italiana: Mai soli.
Recordé lo fácil que era sentirse solo, aunque millones de alma te rodeen cada día. Ya que, existen mundos en cada una de esas almas. Problemas, fallos, reconcores, amores y desamores. Tantos amores como cabezas, como dijo Tolstoi en Anna Karenina. Pero siempre, cada noche sin falta alguna, existen inmutables espectadores que dedican su despertar a velar incesantes por nuestra calma, nuestro arte.
Eran esos pequeños e infinitos focos de luz los que me permitieron entender la existencia de un Creador que los cuelga en alto para alumbrar nuestros miedos, nuestros terrores nocturnos; para indicarnos los tiempos y caminos...
Y me dije en voz alta: Verdaderamente, mai soli.
Una frase que significa: Nunca solos.
Porque el universo mismo me recuerda que nunca estamos solos.
Y ante la espectación de la infinita creación, fui inspirado en estos versos:
Mai Soli
Lienzo de estrellas,
¿Brilla esta noche por mí?
¿Hoy, su inmensidad ha de posar aquí?
¿Ha colgado blancas lámparas para que, alzados mis ojos, le vea?
¿Ve desde su infinidad, lo íntimo?
¿Desde su cielo, me observa de entre lo mínimo?
Rodeado estoy del negruzco espesor,
mientras tu luz me acaricia en derredor.
Tan alto, tan infinito.
Inalcanzables son sus brillos.
Inefable sinfonía,
como quien dirige la orquesta universal
trazando mis sueños de guía.
Estrellas de paz.
Sonrisa que esbozo.
Lienzo que enseña, que en la oscuridad...
Nunca se está realmente solo.