Creo en el verso.
En el poder de la palabra hecha música.
En las imágenes de una buena narrativa.
En el terror que inspiran algunas historias.
En grandes tragicomedias.
En la ficción de algunos relatos.
En libros de los que no regresamos siendo los mismos.
Creo en la prosa libre de errores ortográficos
cuando deja de lado las normas
y juega con el lenguaje.
En frases escritas dentro de contextos dramáticos.
En un texto coherente
y en ese escrito lunático,
sórdido y oscuro.
Creo en un párrafo bien puntuado.
En el que lee para no morir,
ríe a solas con una novela
y llora amargamente
si muere algún personaje.
Creo en la poesía del alma.
En un cuento infantil
repleto de aventuras
y ensueño.
En escritores muertos
cuyos fragmentos del alma
flotan entre líneas.
Creo en mí.
La imagen utilizada pertenece a Mikhail Pavstyuk, fotógrafo de Unsplash.com.
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