Cuatro paredes encierran historias:
discontinuas, perfectas,
trágicas, inverosímiles,
desconcertantes...
Entre cuatro paredes
no se aprecia la luna
saludando al viejo astro
que se hunde al otro extremo,
esculpiendo monolitos crepusculares.
Acostados en la cama
solo nos queda el techo,
una sábana que arropa,
el gato que nos acompaña,
los recuerdos del ayer
y lo vivido hace minutos;
y en el peor de los casos
un celular que nos desconecta.
En la intemperie:
farolas iluminan plazas,
niños brincan en parques,
carros rugen por el asfalto,
impertérritas montañas
recortan su silueta contra el cielo,
luminiscentes estrellas
permanecen impasibles
a millones de años luz.
La imagen utilizada pertenece a Patrick Carr, fotógrafo de Unsplash.com.
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