Al nacer mi hijo, sentí una fuerte emoción.
Siempre miraba a los padres con sus hijos, a algunos los veía que los criaban de una manera excelente. Otros, observaba como estos padres eran tan descuidados con sus criaturas o simplemente eran como un cero a la izquierda.
Por eso quería tener un hijo, por que sabia desde lo mas profundo de mi corazón, que seria una gran bendición
Y si era cierto, mi hijo dio un cambio total en ciertos aspectos de mi vida..
En primer lugar, pensé en el gran sacrificio que hizo papa y mama, para poder sacarnos para adelante. En los trasnochos cuando yo me enferme, y cuanta angustia se vive al ver a un bebe pequeñito, tan frágil enfermarse.
El trato hacia mi esposa cuando estuvo embarazada fue el mas delicado que pude tener, por que aprendí que eso podía tener un efecto positivo en mi hijo.
Otras de las cosas que sentí fue alegría. Es que la sonrisa de un niño lo cambia todo. Un niño trae alegría y gozo al hogar, ademas de seguir aprendiendo con las nuevas experiencias que uno va experimentando.
Veo como los hijos son el reflejo de sus padres, y como ellos, los hijos, son como esponjas cuando están pequeños, que van copiando todo lo que sus padres hacen, sean cosas buenas o cosas malas.
La sociedad se compone de familias y son el reflejo de lo que sucede en el seno del hogar, por eso decidí que mi hogar fuera muy alegre, de mucho respeto, y de muchos valores. Todo esto para influir de manera positiva a través de mi hijo en una sociedad que cada vez se ve sumergida en cosas malas y negativas.
Gracias le doy a Dios por permitirme ser padre de Josue Samuel.