Si pudiera viajar en el tiempo, y me buscara, probablemente no me encontraría. Si me piden que señale mi rostro en una foto llena de otras personas, me tomo mi tiempo para hallarme hasta que digo:
¡Ajá!
Tratando de encontrar intimidad en fotos que dan miedo
Y cuando releo libros, encuentro curioso algunos rayones que solía hacer al borde de las páginas y me pregunto:
¿Qué quise decir al hacer esto? ¿Es eso un dibujo? ¿Por qué puse un paréntesis de este lado de la página?
Pero por más que lo piense, solo puedo hacer conjeturas.
Si me buscara, no me encontraría... No por los cambios físicos sino porque la Emiliana de hace 3 años es una completa desconocida para mí y ¿Cómo uno puede reconocer a los desconocidos?¿Quién es esa yo de hace unos años? ¿Qué piensa? No lo sé ¿Qué le hace sufrir? Tengo una idea pero todo lo que pasa por su mente es ajeno a mí, sus pensamientos ya no están adheridos a los míos, no más. Me cuesta creer que, en cierta medida, he dejado de existir o que he muerto, aunque siga viva.
Cuando era una niña solía imaginar que, cada vez que sentía que crecía, que oía mis huesos crujir una Emiliana se iba para darle espacio a otra, y no regresaba más, se quedaba guardada en mi interior, quizás en mi estómago, porque el ambiente era rojo, aunque me imagino que dentro de mí solo hay rincones oscuros, sin luz.
Ahí estaban millones de Emilianas, todas de diferentes tamaños y pesamientos, con algunos rasgos similares pero ninguna la misma.
Ahora me pregunto si, sin saberlo, me estoy yendo, si pronto me volveré una desconocida para la Emiliana del futuro. Cuando lea esto - si lo hace - ¿Qué pensará?
¡Qué horrible escribía!
o
¿Cómo se me ocurrió esto?
O quizás me quede un recuerdo vago de por qué me puse una noche a escribir, y sentiré - sentirá esa Emiliana - empatía por mí, y aunque aún no pase,