EL APEGO II
A veces quizás sin darnos cuenta, nos aferramos a cosas que solo tienen un valor sentimental, pues analizando con detenimiento podemos darnos cuenta que no tienen ningún valor ni siquiera importancia en nuestras vidas, solo porque nos traen un recuerdo o por la manera como llegó a nuestras vidas.
La señora Luna estaba vendiendo su casa porque se había vuelto un problema para ella, la casa era muy grande, su esposo ya no estaba y sus dos hijos ya no vivían con ella. En la habitación principal tenía un mueble de madera viejo del que no quería separarse, así que al darse cuenta que no era fácil moverlo, buscó unos señores para que lo hicieran.
Ellos le advirtieron que podían dañar la estructura de la casa porque el mueble estaba empotrado y lo más seguro era que también se dañaría el mueble, pero a ella no le importó mucho la opinión de los expertos e insistió en su deseo de llevarse su mueble a su nueva vivienda, pues tal como se lo habían pronosticado sucedió, no solo perdió el mueble, también su casa perdió valor, son esas extrañas actitudes de algunos seres humanos.
Fuente de textos e imágenes de mi autoría.