¡Hola amigos! Tenía muchísimo tiempo sin publicar algún post, ¿motivos? ocupaciones de mi vida diaria en general: universidad, el hospital, mis padres, Netflix... jajaja en fin, muchísimas cosas que me mantuvieron muy ocupada; aunque también debo confesar que tenía muy olvidado mi blog . Lo realmente importante es que he regresado y estoy dispuesta a quedarme y a no abandonarlos.
Como he comentado algún tiempo atrás, soy estudiante de medicina, actualmente me encuentro cursando el 5to año de la carrera, es decir me faltan dos años para por fin convertirme en Médico Cirujano, falta muy poco por así decirlo, considerando que que son 7 años, y ha pasado un muy pero muy largo tiempo desde que decidí estudiar esta hermosa carrera.
A lo largo de todos estos años, y especialmente este año y medio que llevo siento interna de pregrado, he podido vivir y observar momentos extremadamente maravillosos, y otros quizás no tan buenos, pero en fin; sin duda alguna los mejores han sido en sala de parto.
Para mí, no hay experiencia más bonita que ayudar a traer a un bebé al mundo. Aún recuerdo muy bien cuando atendí mi primer parto, exactamente hace poco más de un año, si más no me equivoco hice un post por aquí sobre eso... Es un sentimiento inexplicable, sientes muchísima alegría, emoción y a la misma vez infinita adrenalina. Luego observas a la Mamá y notas su rostro lleno de mucha felicidad, y te das cuenta de que tu también formaste parte de eso, es un sentimiento muy bonito, que estoy segura que cada de estudiante de Medicina o Médico en general, experimenta a lo largo de toda su carrera .