Los hijos son el regalo más grande que nos puede dar el universo, son nuestra apuesta a ojos cerrados, más importantes que debemos hacer.
Son la alegría, nuestro motivo de lucha y por quien estamos dispuestos a todo. Siempre debemos tener en cuenta que nuestros hijos pertenecen a su vida y se deben a ella como nosotros nos debemos a la nuestra.
No acortemos sus alas pretendiendo que sean a nuestra imagen y semejanza, dejémoslo ser libres y por sobre todo apóyemelos en todo cuanta ocurrencia positiva se les ocurra.