Sé que no existe nada más lamentable cuando escribes por escribir. Puede transcurrir una hora, dos, cuatro... un día, a veces semanas. Hasta que por fin, aparece algo y te sientes más capaz de articular alguna frase, dichosa de no ser descartada en un acto de cobardía. Entonces el reloj nunca de hacer su trabajo... y cuando tus dedos parecen estar echando humo (y tus pensamientos están navegando en un mar de ideas) decides revisar lo que has escrito al principio. Y bien, puede que se convierta en algo pasable, pero también puede que no convenza del todo (ni siquiera un poco). Esa sensación, o más bien, esa nueva sensación es la que te hace sentir enfermo.
''Seguramente se trate de un bloqueo mental'' me dije. Yo terminé suponiendo que mi mente se encontraba colapsada por alguna razón que en aquel entonces desconocía. Así que pensé en otorgarme un duelo, esperaría y tranquilamente mi musa regresaría.
''Seguramente se trate de un bloqueo mental'' me dije. Yo terminé suponiendo que mi mente se encontraba colapsada por alguna razón que en aquel entonces desconocía. Así que pensé en otorgarme un duelo, esperaría y tranquilamente mi musa regresaría.
Y regresó, sí, en dos años. Setecientos treinta días en los que, en cada oportunidad nacía una idea, pero cuando tomaba pluma y papel (e intentaba convertirla en poesía) extrañamente no lograba plasmarla como quería. Eran ideas vagas, sencillas, muy vacías, algo huecas. Todo había acabado, o así parecía. No habían extraordinarias hazañas en mi cabeza, ni personajes susurrándome al oído los próximos guiones de un interesante relato. No había nada. Absolutamente nada. Abrir un archivo en word se volvía una pesadez. Usar grafito y papel solo me obsequiaba una cantidad de rayones (trazos sin sentido), un título con un trasfondo imposible de desarrollar y finalmente, una sensación devastadora que atentaba contra mi corazón (y alma).
¡Sé que no soy nada más que una mísera aficionada! No tengo un público que me exija la trilogía de algún libro o una fila de fanáticos esperando un valioso autógrafo, pero créeme, sí que necesitaba volver a escribir para continuar con mi vida.
Fotografía editada en PicsArt.