Hola, me llamo Silvia Migdalia González Pineda. Nací en Caracas, parroquia La Pastora, un lugar muy bonito y querido por los caraqueños. Mi familia era numerosa, 12 hermanos en total. Tuve una infancia feliz que transcurría entre la escuela y la casa, así como también actividades de esparcimiento y pequeñas responsabilidades en el hogar. Me gustaba mucho correr y jugar pelotica de goma, metras, perinola, yaki, papagayo, trompo. Juegos que lamentablemente con el tiempo fueron perdiendo vigencia.
Antes de la adolescencia comencé a escribir un diario que contenía algunos detalles de mi día a día. Allí añadía de vez en cuando recortes de revistas con las fotografías de dos de mis actores favoritos: Robert Redford y Michael Zarrazin.
Poco a poco sentí el deseo de escribir no solamente de mí, sino sobre la vida y situaciones comunes a las personas. Quise hacerlo en forma de poemas con la intención de imprimirle más hermosura y ternura. Esa es la razón fundamental por la cual he decidido intitular mi Blog "Escritos del alma".
Combiné mis estudios de bachillerato con actividades docentes, tales como suplencias en colegios privados y colaboradora en el área de psicopedagogía. También trabajé como secretaria en un taller mecánico, entre otros. Me encantaba participar en eventos deportivos de Gimnasia, Voleibol y Atletismo.
En vista de mi afición a los deportes, al culminar mi educación básica ingresé al Instituto Experimental de Formación Docente para cursar estudios de Educación Física. Allí también participé como personal técnico en Olimpíadas que organizaban los diferentes entes que promovían la práctica deportiva. Eso era mi vida. ¡¡Me encantaba!!
Cumplidos los requisitos obtuve el título de Maestra de Educación Primaria Mención Deportes. Comencé a trabajar casi de inmediato. Lo hacía con mucha alegría y optimismo. Al fin y al cabo fue lo que siempre quise. Pasado un tiempo me casé, tuve 4 hermosos hijos y me mudé fuera de Caracas.
Era común encontrarme extraña por estas tierras y más aún con la responsabilidad familiar y laboral. Fueron años llenos de muchos sacrificios, tanto para mis hijos como para mí. Nos ha costado adaptarnos al clima de esta ciudad, a mi posterior divorcio y a muchas otras cosas, pero hemos podido salir adelante. Como muchas otras madres quedé sola criando a mis 4 hijos, aunque fue todo un reto ellos lograron estudiar y graduarse, hoy en día cada uno cumple con sus propias responsabilidades.
Ha pasado el tiempo y me llegó la hora de la jubilación y todos sabemos que en ese momento en especial acude a nuestra mente la consabida pregunta: "Y ahora, ¿Qué hago?..."
Pero la vida me tenía reservada una hermosa sorpresa. Conocí a una persona con el mismo gusto que yo por la escritura. Nos hicimos grandes amigas y me incentivó a escribir de nuevo. Confieso que experimenté la misma sensación de cuando era adolescente. Comencé a buscar ideas, nuevos motivos de inspiración y decidí reanudar mis escritos.
Gracias al apoyo amoroso y optimista de y
me atreví a ingresar en esta interesante comunidad Hive y mostrar a los queridos lectores mis "Escritos del alma", aquellos que sin darme cuenta aún seguían vivos dentro de mí.