He pasado algunos meses retadores, llenos de doctores, diagnósticos y miedos profundos.
Me cuestioné la vida y la forma en la que la ejecuto.
Mi cabello sintetizó todos esos sentimientos, comenzó a rebelarse, enredarse, dejó de ser todo aquello.
Y, entendí que era momento de dejar ir todas esas heridas y el profundo dolor que ha vivido metido en mis entrañas.
Tener disautonomia ha sido impactante, retador, un proceso de aceptación y adaptación de muchas cosas en casa, que aunque me comporto fuerte, no puedo negar que me ha tenido aterrada, pero optimista de saber que no exageraba y que no soy todas esas cosas que me etiquetaron desde niña.
Hoy corté mi cabello y mi tristeza con el, me siento renovada y con mejor humor hacia lo que vendrá.
Gracias al amor de mi vida por ser mi gran soporte, por amarme y seguirme en cada una de mis locuras.
Te amo mucho morchi.