La mentira es uno de los mecanismos de defensa más utilizado por los seres humanos. Cada día va a parecer una mentira, lo queramos o no es una de las cosas que está presente en nuestro vocabulario, ya sea para decir un gesto y no hacer sentir mal a una persona, o para quedar bien con alguien, siempre surgirá de cualquier forma.
La mentira es, a veces, la mejor opción a la hora de comunicarse con los demás. Una de las razones de esta necesidad es que la verdad constante acabaría hundiendo a todo el mundo en la tristeza. Al recordar continuamente a los que nos rodean sus carencias y frustraciones, los defectos que no pueden reparar, les impediríamos mantener el optimismo necesario para el día a día. Y unas de las desventajas de ser sincero todo el tiempo es que podemos hacer daño e incluso hacer que las personas caigan en depresión, siempre existe un defecto, algo que está mal o algo que esa persona no se da de cuenta pero nosotros sí y a veces le corregimos por un bien pero lo pueden tomar para mal.
El auto-engaño es adoptivo porque nos lleva a superarnos al creernos mejores de lo que somos. Por eso existe un acuerdo social que dice que no hay que dejarse llevar por la ira descontrolada: aun enfadados, hay verdades que no se dicen. Muchas veces al enfadarse decimos cosas fuera de lugar que sin darnos cuenta no sabemos el daño que puedan generar dichas palabras, ya sean en una discusión o por algo que te haya sacado de quicio.
Cuando una persona decide contarle a su pareja una infidelidad, cuando alguien narra a su amigo su éxito en alguna actividad en la que este ha fracasado o cuando le recuerda a un subordinado que tiene un defecto incorregible se está siendo egocéntrico. Justificamos como amor a la verdad el deseo de liberación, venganza o alivio del mal humor.
Además, la mentira ayuda a que la vida sea más interesante. Intentar decir continuamente la verdad y ceñirnos a los hechos nos llevaría a discusiones interminables sobre pequeñas cuestiones cotidianas. Es lo que les ocurre a aquellos que han perdido la capacidad de autocontrol necesaria para el disimulo. Las personas alcohólicas o que sufren otras toxicomanías, por ejemplo, hacen girar todas sus conversaciones en torno a detalles insignificantes debido, en parte, a su necesidad de certidumbre.
Existen cualquier tipo de mentira, las que nos ayudan a entrar en círculos sociales, las que nos ayudan a poder caerle bien a la gente, o están las que hacen daño a una persona ya sea mental o sentimentalmente. La vida se basa en un círculo de mentiras, muchas personas lo toman para bien o para mal. U otras los utilizan para su propio beneficio. Pocas personas llegan a ser sinceras con si misma o con los demás, siempre está el ambicioso que por deseo a tener más miente a diestra y siniestra a quien sea para tener un mayor beneficio de las cosas.
La mentira tarde o temprano cojea, por más que tu ocultes las cosas siempre saldrán a flote, porque para dios nada es oculto. Así pasen años de haber mentido sobre algo grave a la final siempre sale a la luz, o peor... Tu conciencia no deja de molestarte hasta caer en un problema psicológico o incluso llegar al suicidio. Por eso muchas veces es necesario siempre hablar con la verdad, ser sincero porque así te puede ir bien el futuro.
Una mentira pone en duda mil verdades, eso es algo que nada lo puede cambiar, y algo más grave es que al darse cuenta de que siempre mientes luego te ira mal porque nadie confiara en ti y siempre pondrán en duda todo lo que llegues hacer, te verán mal por la calle y te rechazaran porque tendrás una fama que tú mismo has creado por una simple mentira.
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