Evangelio según san |
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola:
ntonces será semejante el reino de los cielos a diez vírgenes, que tomando sus lámparas, salieron a recibir al esposo y a la esposa¹. Mas las cinco de ellas eran fatuas, y las cinco prudentes.
Y las cinco fatuas, habiendo tomado sus lámparas, no llevaron consigo aceite; mas las prudentes tomaron aceite en sus vasijas juntamente con las lámparas².
Y tardándose el esposo³, comenzaron a cabecear, y se durmieron todas. Cuando a la media noche se oyó gritar⁴: “Mirad que viene el esposo, salid a recibirle”. Entonces se levantaron todas aquellas vírgenes, y aderezaron sus lámparas.
Y dijeron las fatuas a las prudentes: “Dadnos de vuestro aceite, porque nuestras lámparas se apagan”. Respondieron las prudentes, diciendo: “Porque tal vez no alcance para nosotras y para vosotras; id antes a los que lo venden, y comprad para vosotras5”.
Y mientras que ellas fueron a comprarlo6, vino el esposo; y las que estaban apercibidas, entraron con él a las bodas, y fue cerrada la puerta. Al fin vinieron también las otras vírgenes, diciendo: “Señor, Señor, ábrenos”. Mas él respondió, y dijo: “En verdad os digo, que no os conozco”.
Velad, pues, porque no sabéis el día, ni la hora⁷.