Evangelio según san |
En aquel tiempo,
e llegaron algunos de los saduceos, que niegan la resurrección, y le preguntaron, diciendo: Maestro, Moisés nos dejó escrito: Si muriere el hermano de alguno teniendo mujer, y sin dejar hijos, que se case con ella el hermano, y levante linaje a su hermano. Pues, eran siete hermanos; y tomó mujer el mayor, y murió sin hijos; y la tomó el segundo, y murió también sin hijo. Y la tomó el tercero; y así sucesivamente todos siete, los cuales murieron sin dejar sucesión. Y a la postre de todos murió también la mujer. Pues, ¿en la resurrección de cuál de ellos será mujer? Pues todos siete la tuvieron por mujer.
Y Jesús les dijo: Los hijos de este siglo¹ se casan, y son dados en casamiento; mas los que serán juzgados dignos de aquel siglo, y de la resurrección de los muertos, ni se casarán, ni serán dados en casamiento²; porque no podrán ya mas morir; por cuanto son iguales a los ángeles, e hijos son de Dios, cuando son hijos de la resurrección³.
Y que los muertos hayan de resucitar, lo mostró también Moisés, cuando junto a la zarza llamó al Señor, el Dios de Abraham, y el Dios de Isaac, y el Dios de Jacob. Y no es Dios de muertos, sino de vivos; porque todos viven para él.
Y respondiendo algunos de los escribas, le dijeron: Maestro, bien has dicho⁴.
Y no se atrevieron a preguntarle ya más.