Parece mentira pero muchos de nosotros sin quererlo y sin vivir en un régimen como el horrendo infierno de Hitler; llegamos, no sé cómo ni cuándo, a vivir como en un campo de concentración. Tal vez no tan dantesco como el de las hermanas judías pero sí; como si no pudiéramos encontrar la salida a nuestras calamidades. Son situaciones que nos afectan de tal manera que pareciera que estamos encerrados en un callejón sin salida. En esos momentos en que más infelices nos sentimos nuestra inclinación es a quejarnos, renegar y pensar en los culpables de ésta situación. Es inevitable que hagamos esto y pensemos así pero queridos hijos hay otro recurso como el que tuvieron como asidero las hermanas judías que nos ayudará a elevarnos por encima de nuestras calamidades.
Lo primero que deberíamos hacer para salir del atolladero es elevar nuestra mirada a lo eterno, a lo sublime, a lo alto; ¿y cómo hacerlo? La mejor manera es estimulando nuestro ser interior, ese ser interno que todos tenemos con los pensamientos sublimes que están plasmados en las sagradas escrituras.
Tal vez preguntes; ¿Si cambio de religión lo puedo hacer? La respuesta es NO, no es un cambio de religión; no amigo querido, no es un cambio de religión es un desarrollo del ser interior que todos los seres humanos tenemos y que la gran mayoría no lo ha desarrollado. Por eso la lectura de las sagradas escrituras continua y pausadamente, y si es necesario, con una sabia guía te ayudará a traer a la vida a tu ser interior que está capacitado para superar cualquier calamidad.
Vale la pena intentarlo Si estoy en conflicto, o si no lo estoy; porque la vida es una cadena de acontecimientos de los cuales muy poco dominio tenemos nosotros; y no sólo ésta actitud de leer y meditar las sagradas escrituras desarrolla tu ser interior, sino que además adquieres un espíritu visionario para poder tomar con acierto decisiones trascendentales.
Así lo hicieron las hermanas Judías para resistir aquella calamidad de calamidades se sostuvieron elevando sus almas por encima de su triste situación y experimentaron el renacer del ser interior que vive por encima de las dificultades.
Hoy te felicito por tu atención y te animo y te digo: ¡No es un acto de magia! es un cambio progresivo como al nacer un niño. Si lo alimentas (al ser interior) y lo cuidas; El crecerá y se hará cada día más fuerte y siempre pero siempre te guiará hasta encontrar la salida.