“¡Si no despiertas me llevo toda tu pasta!”, dijo una voz femenina con acento italiano forzado de tal manera que parecía cómico. Acaricié mis ojos con fuerza para aliviarlos de la molesta luz que entraba por la ventana. Cuando logré abrir los ojos la vi. Allí estaba, la desgraciada de Hampden, de pié encima de mi cama, apuntándome con una pistola. Solté un bostezo y dije:
-Madre mía, chica, como esté cargada te destruyo.
“¿Cómo te atreves a decirme eso?¿Si estuviera cargada no tendrías tú las de perder?” dijo apartando la pistola a un lado. Sacándome la lengua descaradamente. Parecía más activa y contenta de lo habitual, me imaginé que habrían buenas noticias, pero con Hampden nunca se sabe si es eso o simplemente está loca, así que decidí no gastar tiempo ni esperanzas preguntando. Me levanté de la cama y miré instintivamente al despertador, olvidando una vez más que estaba roto. Como hacía un día tan radiante, insistió en ir a comer al parque, no pude decirle que no, sobre todo porque aún no sabía si la pistola estaba cargada. Así pues, inspiré y espiré profundamente antes de prepararme para ir a donde siempre, a la hora de siempre, como siempre. Haga el tiempo que haga, Hampden nunca se cansará de ir a ese condenado parque.
Ella no tenía que romperse mucho la cabeza, su camisa de “Bayfield vs Hampden” es la única que le quedaba para vestirse a parte de los pantalones y bambas con las que ha ido toda la vida. “Menos mal que es más higiénica de lo que parece” pensé mientras la observaba poniéndose esa camisa a la que le había aparecido una gran mancha de “a saber tú qué” ocupando casi toda la espalda, de un rojo seco que recordaba peligrosamente a sangre. Me quedé pensando en qué podría haber pasado pero en lugar de preguntar, tragué saliva imaginándomelo.
-Creo que en casa de mis abuelos tengo más ropa en alguna parte, si quieres.-dije mientras me acababa de poner mis zapatos - ¿Te apetece ir de paso que vamos al parque? - Ella dejó su pistola un momento sobre su saco de dormir y se agarró la barbilla con sus dedos de manera pensativa mientras hacía un ruido gutural de meditación.
-Vale pero quiero estar un buen rato allí, no todos los días se puede disfrutar de un sol así.
Salimos sin desayunar, esperando poder encontrar algo en una tienda cercana. Gracias a cambiar la dirección que siempre tomamos en nuestros paseos, pasamos por otra calle en la que había un pequeño supermercado y pudimos coger embutidos y pan para hacernos bocadillos. También logramos coger un par de refrescos irónicamente calientes.
Comimos donde siempre, a la hora de siempre, como siempre. Con el césped bajo nuestros traseros y una brisa veraniega que aliviaba el calor intenso de esa época. Después de comer decidí “llamar a mi amiga” para divertirnos un rato al menos. Cogí mi móvil y me puse a hablar diciendo cosas como “No, aún no estamos muertos”, “¿Quieres que te pase con ella?” o “Qué callada estás siempre ¿eh?”. Nos reímos a carcajadas, incluso lloramos de risa con la tontería.
“Oye, ¿qué crees que diría la policía si te viera con un arma?” le dije al ver que estaba apuntando con ella a la nada de nuevo, practicando su “pose para apuntar”.
No sé, creo que me cogerían por ser la ama ya solo apuntando.
Creo que la selección los polis no elegían a gente así.
¿Tu qué sabrás? Hace como 50 años que no hay nada de eso.
Pues lo mismo que tú, imagino.
¡Entonces puedes llamarme sheriff!
Dijo con una actitud totalmente firme. Segura de cada una de sus palabras.
En está como habréis podido apreciar, he tirado más hacia el humor. Sé que es un cambio que parece bastante brusco en cuestión a temática pero estaba buscando mi género preferido y aquí es donde me di cuenta que tiraba más hacia temas imaginativos como Ciencia Ficción o Fantasía. Si no recuerdo mal es el único con algo de humor que he hecho hasta ahora.
En fin espero que os haya gustado y cualquier cosa que queráis criticar/comentar, podéis ponerlo abajo. Nos vemos mañana con un hombre demacrado contra un bárbaro odioso.
Gracias por vuestra atención y pasad un buen día ~ SAW