Si mi vida son mis heridas
En esta publicación, robo palabras de otros que supieron escribir mejor la sensación a describir: quizás la interpreto como una añoranza a lo que fue nuestro y a lo que nos forjó y ya no existe. Quizás es solo una reflexión de los procesos históricos y el decaimiento paulatino de nuestra generación durante más de dieciocho años de un sistema que se cocinó a fuego lento.
Si mi vida son las calles sean tranquilas o mortales
Con sus grietas y mundiales
¿Será que mi calle soy?
Si mi vida son mis heridas
Sean dadas, recibidas
O abiertas todavía
¿Será que mis heridas soy?
Quimio, boda o graduación
Dictadura sin perdón
Hoyos negros nuestra vida camino a la perdición
Noches frías y parcas
Cálidas y anchas
Solas unidas
O solo unidos por la esperanza.
La Vida Boheme, 2017
Usualmente cuando me pongo nostálgico,
comparto fotografía viejas y quizás perspectivas imaginadas o de-construidas de mi ciudad o los edificios que hacían mi día a día. En este caso son dos perspectivas de una misma ciudad desde distintos puntos altos y haciéndola ver como una gran brecha de mundos paralelos y cómo tantas calles, tan iguales y tan distintas para algunos, nos forjaron. Calles que recorremos en el exterior, en otras latitudes del mundo que a veces una fachada, un color, un caminar o un olor nos transporta a esas líneas de poesía que describe La Vida Boheme en esta canción, a los sueños, a la vida, a la esperanza, a las heridas, al odio, al amor, a la compasión y al entendimiento de lo que pasó.
FIN