las ansias y el nervio dominaban al corazón.
Caminó, creyendo haber escapado,
La alcancé, respiré... le di la razón...
la besé, y la historia inició.
4 años, y la distancia se interponía,
la alegría y el deseo dominaban la conversación.
La veía a través de una pantalla,
pero la conservaba en tacto, pensamiento y amor.
3 años, y la historia se había acabado,
la tristeza y la locura controlaban mi mente.
No sabía cómo arreglar el daño,
Sin esperanza, dejé de ser coherente.
2 años, y creí olvidarla,
la distracción y amistad me socorrieron.
Buen tiempo, pero no duraría,
su recuerdo en mí todavía yacía.
1 año, y temía encontrarla,
la duda y el querer eran mi ironía.
Me encontraba en nuestro lugar favorito,
sin más que la cautela de compañía.
Hoy, la recuerdo como la conocí.
cariñosa y dulce como un bebé,
regia y grande como venezolana,
escasa y admirable como estrella fugaz,
inolvidable... pues quién olvida amar.