Otra práctica mágica que resulta sumamente interesante, sobre todo si se compara con el arte teatral, es el "Pedimento". Se trata de una petición que se hace a la Virgen, pero no en forma de súplica o de ruego, sino a manera de juego.
Aquél que quiere casarse pasea del brazo de una mujer imaginaria. Otro ofrece billetes de lotería que no existen. La petición será escuchada únicamente si el juego se hace con sinceridad y gran convicción, es decir, cuando el solicitante "viva su papel". ¿Vamos a pensar por esto que el alma humana sigue anclada en el misterio, en las prácticas supersticiosas? Queremos creer en el avance de la mente humana hacia su liberación, pero por poco que analicemos lo anterior veremos que lo único que se ha hecho ha sido sustituir un concepto por otro. El mismo temor que sentía el primitivo por el brujo y la magia se tiene ahora ante el científico y la técnica moderna. El mismo respeto que se tiene en algunos lugares por el sacerdote o el brujo se siente por el psiquiatra, a quien se atribuyen poderes de curación que van más allá de lo natural.
En realidad, lo que buscamos en la magia o en la ciencia es un medio de unir las conciencias dispersas y de reintegrarnos en un ser humano que no esté aislado de cuanto lo rodea.
Es decir, que nuestro deseo es volver a la armonía Universal.
