A las dos de la mañana del 27 de marzo de 1825 murió en el 35 de la calle Cherche-Midi, en París, un hombre llamado Antonio Fabre d'Olivet. Su muerte fue un misterio que provocó numerosos comentarios. El dictamen de las autoridades fue: "Suicidio".
Había sido en vida un estudioso iniciado, que descendía de una familia protestante perseguida en tiempos de Luis XIV. El tiempo que le dejaba libre su trabajo de funcionario en un Ministerio lo dedicaba a estudiar latín, griego, hebreo y sánscrito. Profundizo en los movimientos esotéricos del pasado, e inventó un método original para descifrar la Biblia por medios cabalísticos. Al cumplir los 50 años, poco antes de morir misteriosamente, inventó el rito masónico de la Celeste Cultura, cuyo simbolismo no partía de la arquitectura del universo, sino de los misterios de Eleusis, que son antiguos ritos que se celebraban en un lugar de Grecia.
Fundó un culto secreto que tenía algo de politeísmo, y practicó la magia en un templo consagrado que instaló en su apartamento. Fue en ese lugar donde lo encontraron, con el pecho abierto. El arma homicida nunca fue hallada, y la única puerta que daba acceso al templo ¡estaba cerrada por dentro!.
Si monsieur d'Olivet no se pudo dar muerte a sí mismo, y nadie pudo penetrar en su templo, ¿murió castigado por haber descubierto un terrible secreto?
