Te extraño tanto, hoy te vi por la calle y estabas tan hermosa con tú uniforme de médico cirujano tal cosa combinaba con tu silueta, tu gran cabellera lacea en la cual me perdía más y más no podía pasar por debajo de la mesa y esos labíos parecidos a las gomitas que los niños desean en el supermercado, tu pequeña estatura estremecía mis pasos hacia ti, el cruzarnos era inevitable, el no vernos a los ojos no era para nada imposible ya que mis manos se enfriaban como un tempano de hielo al igual que tu actitud cuando todo lo nuestro termino, por mera cortesía nos saludamos, todo mi cuerpo entro en shock y mis pensamientos habían pasado de tener una vida entera a juntos a nada, tú me conviertes en nada y sin embargo fue instintivo que de mi boca preguntase como estabas, mi corazón se partió en mil pedazos al saber que tenias una relación, que eras feliz sin mí, que ya podías sonreírle a otra persona y entregarle tú tiempo.
Llegue a mi casa, y llore como nunca lo hubiese hecho por algo o alguien, me cuestione que hice mal contigo y en algún punto de mi dolor entendí que no fui suficiente para ti, para tus faltas de autoestima y tus grandes conflictos sentimentales.
El conocernos fue suerte, el ser más que amigos un privilegio y el tenerte en mi vida sin duda alguna fue un regalo de dios, mi ángel.
¡Gracias por leerme!