Acompáñenme en esta nueva aventura...
Nuestro país está dotado con un sin número de atractivos naturales, capaces de encantar a todo aquel que decide tomar su mochila y enrumbarse hacia esos trozos de paraíso en la tierra. Uno de estos parajes es un escenario natural poco mencionado pero sumamente atractivo y puro, capaz de deslumbrar a cualquiera, conocido como las Cuevas de Kavac.
Esta garganta rocosa se encuentra en el valle de Kamarata, muy cercana a la aldea indígena de Kavac, en el Parque Nacional Canaima, y está formada por majestuosas paredes que alcanzan hasta 150 metros de altura y aproximadamente 235 metros de longitud, con colores rojizos, verdosos y amarillentos. Cada vez que los rayos del sol se cuelan entre los riscos de esta gruta se generan hermosos destellos en el agua de la cascada.
Para llegar a la gruta de Kavac primero hay que irse hasta Pto. Ordaz, Ciudad Bolivar o Santa Elena de Uairén. Una de las ventajas del viaje terrestre hacia La Gran Sabana es que podemos aprovechar de ver todas las bellezas que hay a lo largo de la vía. Sin embargo, la única manera de alcanzar la comunidad indígena de Kavak es a bordo de avionetas capaces de aterrizar en la rudimentaria pista de la zona. Luego de esto viene un recibimiento por parte de los guías que lo conducirán a lo largo de un camino variado donde las plantas insectívoras, y demás flora, están presentes.
La aventura estará a la orden del día, al principio el trayecto es sencillo pero al pasar las escaleras naturales de raíces y las piedras del río que dan nombre a la gruta el paseo se hace mucho más emocionante hacia la cueva. Si los turistas desean pueden bañarse en diferentes pozos.
Una de las primeras señales que han ido colocando los guías es una cuerda con la que, a pesar de no saber nadar, es posible y mucho más seguro disfrutar de las refrescantes aguas de los pozos, pues si el río se encuentra crecido la corriente puede llegar a causar algún imprevisto. Pasado el tramo fluvial se camina un poco por entre las piedras y se llega por fin a las paredes que sirven de antesala al salto La Golondrina de Kavak.