A mediados del siglo XIX, en el corazón de las montañas tachirenses a 1.186msnm, nace el pueblito andino de Potosí, bautizado así por la similitud de su clima con el pueblo turístico boliviano San Luis de Potosí.
Este bello poblado andino de calles de piedra y casa de bahareque, era el más grande y antiguo de la Parroquia La Florida, del Municipio Cárdenas. Con una población cercana a los mil habitantes, adquirió gran dinamismo por su economía cafetalera, y a finales del siglo XIX ya era conocido como un vistoso asentamiento dedicado a la agricultura y ganadería de altura.
A principios de los años 80, el gobierno de Luis Herrera Campins determinó la necesidad de desalojar a la población de Potosí, pues las características de aquel profundo valle eran necesarias para el progreso de la nación debido a la presencia de fuertes pendientes, montañas vírgenes y páramos, convirtiéndolo en el lugar ideal para la construcción de esta grandiosa represa.
Por supuesto que el desalojo no fue nada fácil de logras, los habitantes de aquel paraíso que jamás contó con energía eléctrica no comprendían que su extinción fuera necesaria para que todo lo que ellos conocían desapareciera, aportándole unos tales “megavatios” al país y calmando la sed de casi todo el occidente. Sin embargo, el gobierno del momento logró convencerlos al reubicarlos y regalarles casas.
Sin embargo, surgieron estudios que demostraron que este pueblo tarde o temprano sufriría inundación, por las características de su ubicación, por lo cual se inundó intencionalmente en la construcción de la represa.
Pero los cambios climáticos han generado períodos de sequía tan intensos que en varias oportunidades las ruinas de este pueblo, que permanece en la memoria de quienes recorrieron sus calles, han quedado al descubierto constituyendo un atractivo turístico para propios y visitantes.
Son momentos en los que llegan una y otra vez los buscadores de recuerdos del pueblo de Potosí a tomarse fotografías en el pedestal donde posaba el busto de Simón Bolívar; restos del cementerio donde aún se detallan nombres de los difuntos; la antigua prefectura, los calabozos de la policía y la fachada de este templo en el cual muchos se casaron y bautizaron a sus hijos.
Fuente
Catorce años después del desalojo, reaparecieron por primera vez parte de las ruinas de Potosí. En aquel momento fue posible ver parcialmente el campanario de la iglesia y del cementerio del pueblo, debido al descenso del nivel de la represa. Luego, en el año 2003 se presentó el descenso máximo del nivel de las aguas y una vez más se pudo apreciar el resurgimiento de aquellos restos ahogados.
Asimismo, la sequía que azotó al país en el año 2010 causó una increíble disminución de las aguas en la represa y fue posible observar totalmente los restos de aquel pueblo dormido bajo el agua. La iglesia resurgió por completo y fue posible caminar nuevamente por las antiguas calles de Potosí.