La ciencia y la filosofía, en ocasiones se vale de metáforas o ejercicios mentales con el fin de ilustrar una idea. Este tipo de metáforas ilustrativas suelen ser increíblemente edificantes y de fácil interpretación, además son de la más variada temática; siendo una de mis favoritas la de los demonios... En el caso concerniente a las metáforas ilustrativas, un demonio es un ser provisto de habilidades supra humanas mas no sobre naturales... utilizado, como mencioné antes, para facilitar la transmisión de una idea y sin una connotación necesariamente negativa. Algunos de los demonios más famosos en el mundo científico y filosófico son: El genio maligno de René Descartes (también conocido como el demonio maligno), el demonio de Maxwell (orientado al tema de la termodinámica) y, mi favorito, el demonio de Laplace, protagonista de este post... Mi objetivo es acercarlos a esas ideas científicas desde un enfoque cualitativo, a la vez de analizar sus implicaciones y quizá no sobre algún comentario poético al respecto... esto con la finalidad de despertar esa curiosidad científica tantas veces subestimada. (Existe una creencia general de que las ciencias puras suelen ser algo cuadradas, aburridas, y que aquello que nada tiene que ver con el arte, la tecnología, la ficción, o el género fantástico, carece de imaginación.)
Le génie du mal , del artista belga Guillaume Geefs Fuente
Un poco sobre Laplace: Pierre-Simon Laplace (1749 - 1827) fue un matemático, físico y astrónomo francés. Continuador de la física clásica o física de Newton (aquella que solemos estudiar en el colegio, en la cual se estudia principalmente el movimiento de cuerpos y cuyos pilares fundamentales son Las Leyes de Newton). A fin de refrescar un poco nuestra memoria, dichas leyes permitieron, entre muchísimas cosas más, explicar los movimientos de los astros, la predicción de eclipses, el paso de cometas. Los ejemplos que mencioné son principalmente de objetos astronómicos, es decir muy muy grandes; este hecho no es casual. Quisiera expresar lo fácil que en teoría puede resultar predecir las posiciones de unos 8 elementos (los planetas sin contar a Plutón ya que fue degradado a planeta enano) girando en torno a un solo elemento, el sol. No se ve tan complicado suponiendo que tengamos los datos requeridos y el dominio de la teoría necesaria ¿cierto?
Bien, pues en los tiempos de Laplace, se consideró que las leyes de la naturaleza eran las mismas tanto para los objetos más grandes, como para los más diminutos, de allí surge el memorable enunciado que se cita a continuación y que dio origen al Demonio de Laplace:
«Podemos mirar el estado presente del universo como el efecto del pasado y la causa de su futuro. Se podría concebir un intelecto que en cualquier momento dado conociera todas las fuerzas que animan la naturaleza y las posiciones de los seres que la componen; si este intelecto fuera lo suficientemente vasto como para someter los datos a análisis, podría condensar en una simple fórmula el movimiento de los grandes cuerpos del universo y del átomo más ligero; para tal intelecto nada podría ser incierto y el futuro, así como el pasado, estarían frente a sus ojos.» Pierre-Simon Laplace
Master of Puppets, del artista rumano Raceanu Mihai Adrian Fuente
Dicho enunciado dio origen a la corriente conocida como Determinismo Científico, según el cual el azar, como la libre voluntad o libre albedrío, son solo ilusiones. Poderosa sentencia, ¿no? Según Laplace, nuestros pensamientos no son más que el resultado de moléculas, átomos, partículas subatómicas... interactuando entre sí a partir de las fuerzas iniciales que se remontan al Big Bang, y determinados por dicha interacción. Recuerdan que mencioné que en teoría resulta fácil calcular los movimientos planetarios del sistema solar, piensen ahora en electrones girando alrededor de protones en una abrumadora e impensable cantidad... no es un reto sencillo para el demonio de Laplace. Decir que las futuras posiciones y velocidades de las particulas que componen nuestros cerebros están predeterminadas, es igual a decir que nuestros pensamientos futuros lo están. El encuentro con la persona amada, estaría prefijado desde el nacimiento de las primeras estrellas... también la siempre inevitable separación.
Sin embargo, no desesperéis... el siglo XX trajo consigo una nueva esperanza en contra del fatalismo laplaciano: el descubrimiento de la mecánica cuántica y con ella el principio de Incertidumbre de Heisenberg (sí, ese fue el nombre elegído por Walter White en Breaking Bad, como tributo al físico Werner Heisenberg), el cual trajo de vuelta la presencia del azar en la naturaleza. Dicho principio marcó el final del sueño de Laplace y de su modelo de un universo totalmente determinista. Adicionalmente,al principio de incertidumbre se le une la teoría del caos, la cual tiene también sus defensores en contra del famoso demonio.
Más adelante seguiremos hablando de ciencia, también seguiremos intentando entrelazarla con la poesía...
D
Bibliografía
Historia del tiempo: Del Big Bang a los Agujeros Negros. Stephen Hawking
http://seneca.fis.ucm.es/parr/QM/km0qm/laplace.htm
https://es.wikipedia.org/wiki/Demonio_de_Laplace