La creación de las deidades: Nero. Por: Luigi Francesco Minichini Villalobos
Tengo un corazón de piedra protegido con púas de alambre, he escrito tanto que hasta mi tintero bota sangre. La vida conmigo ha tenido malos tactos pero como Apolo en mis hombros cargo el peso de mis actos.
He tenido musas como Afrodita, Atenea o Artemisa pero o fue una maldita, una perdida Odisea o me cantaron falsa misa.
Como Hades creé mi infierno pero como Hefesto quedé forjando mis rimas en este averno; he puesto tanto sentimiento en mi cuaderno que éste cobró vida, mirandome a los ojos me dijo que mi lírica está bendecida y que no de la lucha de mis sueños por perdida.
En mi creación la electricidad que recorre mis neuronas fue creada y otorgada por Thor y Zeus, para calcinar con mis pensamientos a los fariseos. La luz que está en mí fue consagrada por el Arcangel Miguel y la oscuridad que reside en mi ser fue obra del caído Lucifer. La sabiduría que se me consagró fue obra y gracia del ascendido Thót, como Asthar soy luz, fuego y energía; no me van a parar. Soy Artemisa y su eficacia, soy Hércules con su fuerza y perseverancia, soy Petronio con sus ideas y su elegancia. De Loki su perversidad, de Odin su serenidad, con el ojo de Orus mi éxito se ve con claridad.
La lujuria de Asmodéo, el arte de Perseo y los sueños del frustrado Morfeo. Para unos como Deimos soy dolor y desesperación, y para otros soy Helios pues soy la luz de su salvación.
No tengo la pereza de Belfegór, más sin embargo tengo la ira de Amón; repelo la envidia de Leviatán y la codicia de Mammon no me podrá controlar y a pesar de lo que creas tú yo soy la gula de Belcebú.
Soy un artista culinario como en greciá lo era Hestiá; más sin embargo no pienso ceder el don que se me concedió, mis versos son mi espada de Azrael y mi pensamiento es la lanza del destino que se clavó en Israel. Soy génesis y apocalipsis mi arte es belleza como la envidiada Psique.
Anubis un día colocó mi corazón en la balanza y me dijo que rebosaba de esperanza y que tuviera cuidado con mis andanzas, pues en mi camino se divisaba la venganza; que un corazón tan grande tiene un precio impagable, ya que su buena voluntad es algo imparable; despidiéndose de mí me dijo: Nero eres alguien invaluable pero la coraza que te hace ver despreciable parece inquebrantable.
Acercándome a Rá me dijo: Nero eres un ser tan brillante que opaca el brillo de mi sol radiante, no eres ni oro ni diamante, eres un ente sumamente rutilante capaz de iluminar toda la existencia de manera constante. Ten en cuenta mis palabras de manera inteligente y te juro por lo más sagrado que tu impacto será inminente.
Un día Lucifer susurró que me quería ver arder, al otro día Dios me notificó que el Oscuro acababa de caer. Sorprendido le pregunté ¿que acaba de pasar? Sonriendo me dijo: tus sueños los vas a alcanzar sólo muestra tu arte y a la cima del éxito podrás llegar.
Texto autoría de Luigi Francesco Minichini Villalobos