Descubrir nuevas tierras, explorar el mismo cielo, contemplar nuevos horizontes, crear nuevos recuerdos y desaparecer en el espacio infinito creado por el vórtice que abren tus miradas cuando se cruzan con las mías; de un lado a otro danza mi sonrisa para coincidir con la tuya luego, recuperándome del éxtasis de tomar tus manos, de sentir tu abrazo, quiero correr, cantar, bailar, volar; quiero ser, estar y sentir.
Busco por todas las vías que tu piel y la mía se encuentren sea por segundos o minutos, el solo contacto genera pudor.
Probablemente sea solo yo quien alucina con danzas, canciones, mundos cósmicos que cuando tu vienes, ellos contigo y cuando te vas, me voy, nos vamos; estrellas y planetas, aves e insectos, hojas y ramas, piedras y tierra,
todo se va, falta aire y luz, si no estas, no hay dulce nota ni bello cielo, solo grises matizados y formas fijas;
en tu compañía baila todo, luz, vida, colores, aromas, cada uno genera sensaciones maximizadas y multiplicadas tanto que me pierdo entre tanto sentir y reaparezco bajo el árbol que eres, cobijada, protegida, sintiéndome plena, segura, un poco tímida pero confiada.
Abrazo tu tronco... subo por tus ramas, observo tus hojas... tus flores, ¡oh! tus flores, la belleza mas prístina de dulces aromas cada uno mas penetrante que el otro, todas las gamas de colores existentes, cuan hermoso árbol eres... que dichosa soy al observarte, tu resequedad y tu humedad, todas tus texturas, tan variadas; ¡tus movimientos! que gracia la de tus movimientos, la inexistente sutileza de tu andar, lo magnifico de tu caminar... su torpeza.
`