Sé que muchas veces las cosas no salen como las planeamos, salimos de nuestro país con el corazón arrugadito pero a la vez con la esperanza de que todo será mejor, de que conseguiremos un buen trabajo rápido, de que podremos ayudar a los nuestros, en fin, y muchas veces nos damos cuenta de que nuestro plan no está saliendo al pie de la letra, es en esos momentos donde nos llenamos de rabia, de desesperación, tristeza, nostalgia, extrañamos a nuestros familiares, nuestros amigos, nuestras costumbres, nuestro antiguo trabajo (que fue por el que estudiamos), en conclusión extrañamos todo eso que dejamos atrás.
Particularmente y como lo comente antes ya no vivo en Venezuela, estoy en Colombia- Bogotá, y hoy es uno de esos días donde te levantas con el pie izquierdo, donde te dan ganas de salir corriendo, donde cualquier cosa, cualquier recuerdo genera aunque sea una lagrima, es uno de esos días donde las emociones salen a flote, la rabia, la tristeza, te sientes solo a pesar de estar rodeado de muchas personas, porque en mi caso aun tengo gente que me apoya y eso lo agradezco pero a pesar de todo no dejo de sentirme sola.
Pero bueno a pesar de que creamos que todo nos sale mal, sé que no debemos decaer, sé que hay que tener paciencia y seguir adelante (no queda de otra), debemos ser fuertes y tratar de soportar lo que nos toque, pues llegara el momento en que digamos, “lo logre”, todo esfuerzo y sacrificio tiene su recompensa.
NADIE DIJO QUE SERIA FÁCIL…
Unas palabras para mis queridos paisanos que también se encuentran en una situación similar. Aunque provoque salir corriendo, aunque sientas que no vale la pena, aunque sepas que no estudiaste para vender helados sino para ser abogado, aunque pasen muchas cosas por tu cabeza, sigue adelante, avanza y llega a la meta pautada, no nos toco fácil, pero tenemos que asumirlo con la mejor disposición.