El 24 de febrero de 1895 estalló en Cuba la segunda guerra de independencia contra España. La primera había empezado en 1868, a raíz del "grito de Yara" de Carlos Manuel Cespedes, y duró hasta 1878. Esta segunda rebelión, encabezada por Jose Martí, (fundador del Partido Revolucionario en 1892), Antonio Maceo y Máximo Gómez, estaba claramente auspiciada por Estados Unidos. El general español Valeriano Weyler y Nicolau, marques de Tenerife y duque de Rubí, que ostentaba el cargo de capitán general de Cuba, Filipinas y Cataluña, no lograba acallar la insurrección y, en 1896, el Gobierno Norteamericano presionó abiertamente en Madrid al Gobierno de la regente Maria Cristina con una amenaza de intervención para que fuera reconocida la causa independentista.
El 15 de febrero de 1898, el acorazado norteamericano "Maine", enviado a La Habana, fue destruido por una explosión, que se produjo en oscuras circunstancias. Estados Unidos interpretó el suceso a su manera y conveniencia y lo utilizó para culpar a España y declararle la guerra el 20 de abril.
La Armada norteamericana era muy superior a la española. Esta, además, había perdido su gran oportunidad de renovarse en 1859, a no apoyar las primeras pruebas en el puerto de Barcelona del "Ictíneo", una nave submarina ideada por el político e inventor español Narciso Monturiol. (Las investigaciones de Muntoriol, fueron luego continuadas por el marino Isaac Peral, diseñador del primer submarino propulsado por un motor eléctrico, que salió del puerto de Cartagena, en Murcia).
Tras las victorias yanquis sobre las tropas españolas en Cavite (mayo) y Santiago de Cuba(julio), ambos países firmaron la paz mediante el Tratado de París el 10 de diciembre de 1898, por el que Estados Unidos asumía el Gobierno de Cuba desde el 1 de enero de 1899, además de anexionarse los últimos restos del imperio hispano: Filipinas, Puerto Rico y Guam.
En los años siguientes, España vendería las Islas Marianas, las Carolinas, y Palaos a Alemania. Las Islas de Joló también pasaron a manos norteamericanas. Era el "Desastre del 98", que se saldó con más de cuarenta mil soldados muertos, de un total de doscientos mil movilizados. En consecuencia, la población española sufrió el derrumbe de las ideologías y la evaporación de sus sueños imperiales. De tan caótica situación, sólo salieron beneficiados los ricos usureros, que haciendo uno del refrán "a río revuelto, ganancia de pescadores" habían financiado las contiendas con préstamos al Estado, a un interés del seis por ciento.
Y entonces entra la diplomacia del dolar.
En 1901, con Theodore Roosevelt como presidente, Estados Unidos se arrogó un papel policial. El Gobierno norteamericano se adjudicó unilateralmente el derecho a intervenir en cualquier parte de América cada vez que considerase que sus intereses, o lo de sus ciudadanos pudieran verse amenazados. Roosevelt creía en la legitima potestad de los países fuertes para dominar a los débiles, incapaces en su opinión, de explotar una riquezas que estimaba patrimonio de la humanidad. Esta doctrina abría el camino a lo que más tarde se conoció como "Diplomacia del Dolar", consistente en sustituir las acciones militares por actuaciones económicas.
Hasta entonces, el Gobierno norteamericano había estado ampliando sus dominios con las sucesivas incorporaciones de las islas de Wake y Tutulia (Samoa), y de Hawai, además de mantener la máxima apertura posible de su mercado en China. Con todo ello, Estados Unidos garantizaba su influencia en el área del Pacifico, donde ubicó numerosas bases estratégicas. Igualmente, en virtud de la política de Roosevelt, los Estados Unidos realizaron diversa intervenciones en la República Dominicana (1904-1914), Cuba (1906-1909), Nicaragua (1909-1912), Honduras (1910-1912), Guatemala (1906) y Haití (1914).
Asimismo, Estados Unidos, intervino en las obras del Canal de Panamá, tras la quiebra fraudulenta de la compañía constructora (1892-1893). El gobierno norteamericano logró que la zona fuera separada de Colombia por ambos lados, con lo que obtenía un control absoluto de este importante paso y se garantizaba también su hegemonía naval en el Atlántico. El canal de Panamá sería inaugurado en 1914.
Espero les haya gustado mi post, muchas gracias amigos por sus comentarios y apoyo.