Hablar del Rey Midas del fildeo, y el que fuera capitán de la maquinaria roja es decir récords en sus 19 años de carrera en el mejor béisbol del mundo. Las Grandes Ligas. Jugó desde 1970 hasta 1988, lo que es aún un hito para peloteros venezolanos en el mejor béisbol del planeta.
David Concepción es una leyenda viviente del béisbol latinoamericano y protagonista excepcional de la colosal década de los años setenta por su decisiva contribución a la exaltación de aquella "Gran Maquinaria Roja", trazó una trayectoria perfectamente comparable con la de Alfonso Carrasquel y Luis Aparicio en cuanto a la magistralidad de su actuación entre los mejores shorstops de la historia de las mayores.
Ciertamente un guante dorado como el suyo merece como destino Cooperstown, Basílica de los inmortales del béisbol. Su incorporación al Salón de la Fama de Lo Rojos, juntamente con el archifamoso maquinista del impresionante y querido Cincinnati de 1975, Sparky Anderson, no deja lugar a duda; primero, acerca del sólido sitial histórico que le reconocen los Reds en sus gloriosos anales y, luego sobre el impacto en beneficio del insigne torpedero, de cara a una próxima elección de nuevos huéspedes del Hall of Fame.
Lances dorados
Es cierto que, convirtió en oro cada pelota que engarzó con inigualable maestría. Dejó, de por vida, cifras de promedio de 267, 101 jonrones (incluido 3 grand slam) 2.326 hits, 993 carreras anotadas, 950 impulsadas y 321 bases robadas en 2.488 juegos con un total de 8.2.73 veces al bate.
Lo fundamental, en términos del halo que lo hace más que digno fue su fideo, ganó 5 Guantes de Oro, fue considerado, en su momento, el mejor de la Liga Nacional por varios años consecutivo. A pesar de ganar dos bates de plata y dos series mundiales. Sin embargo queda pendiente la prueba con relación a su ofensiva tomando en consideración el impresionante aporte que las siguientes promociones de campocortos añadió la condición del bateo. En este sentido hay algunos candidatos con mejores posibilidades que las de este paisano. Agreguemos en todo caso, que fue catalogado "hombre oportuno al bate", fuese para venir de atrás o aportar el impacto decisivo de cualquier encuentro. En el Juego de Las Estrellas de 1982 se convirtió en el jugador más valioso.
Apenas duro dos años jugando en las ligas menores, en una época en la que ello significaba un viacrucis, así, no perdería tiempo en su camino a las grandes ligas y debuta en 1968 con los Rojos de Cincinnati equipo que jugo toda su carrera en el norte. Se notaba su forma de jugar y sus condiciones físicas eran las idóneas, la manera de afrontar cada situación, su actitud en el terreno, su agresividad, todas estas características que posteriormente le permitieron brillar tanto con los Tigres de Aragua. como con los Rojos de Cincinnati. En Venezuela siempre jugó para sus Tigres de Aragua durante 23 años.