Venezuela está sumida en una hiperinflación nunca vista en la historia de la república, solo en países en conflictos bélicos, pueden tener o padecer esta desagradable realidad, que sufre nuestro país.
Quiero aclarar: no soy economista y no estoy muy versado en esta materia, pero quiero hacer una reflexión, sobre este grave problema que afecta a la mayoría de los venezolanos. En estos días leía el derrumbe social de una nación; Alemania después de la primera guerra mundial y tras de su derrota era un país que había perdido sus colonias y parte de su territorio, Alemania tenía que pagar la deuda de la guerra a los vencedores. El gobierno socialista en 1923 comenzó a emitir millones de billetes sin respaldo, produciendo un proceso hiperinflacionario, los precios y salarios comenzaron a subir vertiginosamente. Los precios variaban por horas, estallando huelgas y paros, hubo desocupación, expropiaciones, saqueos callejeros, caos social y toda clases de calamidades, así pasó varios años. Algunos culpaban a los judíos, otros, a los países vencedores, llenando de odio y resentimiento el corazón de millones de personas y el resultado fue el nacimiento del nazismo.
A Hitler le resultó fácil y políticamente ventajoso en su afán de grandeza. En 1939 comenzó la más absurda de las guerras, el genocidio y exterminio de millones de judíos y más de 40 millones de muertos.
Esto me puso a investigar un poco sobre el tema de la hiperinflación. Es cuando el dinero no vale nada, qué problema, todos los días nos hacemos la misma pregunta: ¿hoy, qué podremos comprar? De la noche a la mañana se disparan los precios. El exceso de moneda circulante en relación con su cobertura es lo que desencadena un alza general de precio, esto también viene con la caída del precio del petróleo y la caída de su exportación. Lo más grave aún hemos perdido la capacidad de producir. En Venezuela nunca se ha dado una verdadera economía de producción, todo ha sido el espejismo de las grandes ganancias que se originaban de la producción del petróleo; todo se importa, así era más fácil, no había realmente un equilibrio, todo dependía del oro negro y de la producción a escala de exportación; nunca se dio bienestar a las grandes mayorías, la desigualdad era total, ahora estamos más nivelados, más empobrecidos, todo esto es una imagen de nuestra realidad, es un reflejo de lo que somos; puedes llevar manojos de billetes de mil bolívares y necesitas mil billetes de mil bolívares para desayunar, quien posee dólares o euros es un potentado.
Un país que no puede pagar las deudas contraídas cae en la devaluación a su vez alimenta la inflación, ahora bien, tiene que haber un equilibrio entre la política y la economía. Una propuesta para todos los sectores: tanto el gobierno como el sector privado tienen que trabajar en unión para tratar de sacar al país del laberinto en que está. Todo esto depende de nosotros. Cuando una sociedad civil consciente y activa y cohesión orgánica llegue a cristalizar sus objetivos en pro del país, habrá el verdadero progreso social.
Tienen que unirse las organizaciones sociales, derechos humanos, nuevos movimientos políticos, organizaciones deportivas y culturales, grupos religiosos con fines de servicio comunitario, atención de niños y adolescentes en situación de peligro, la formación de escuelas técnicas en todo el territorio nacional. Existe un abanico de oficios que el joven con una capacitación media puede aprender: técnicos en electricidad, mecánicos, carpintería, zapatería; en el área turística y en el área hotelera y una vez graduados el gobierno puede otorgarles créditos para así abrir sus propios negocios.
Creo que aquí comienza la verdadera revolución de atender las crecientes necesidades sociales de la población. El Estado no es el propietario del país sino la sociedad es la propietaria del Estado. Tenemos que tener una nueva mentalidad, tiene que haber una renovación de ideas y llevarlas a la práctica y no repetir los errores pasados y echarle la culpa a los demás, dejemos la ceguera porque el problema recae cuando la administración de la economía no es recta, ni prudente de los bienes.
Hay muchas causas que pueden originar la hiperinflación, puede ser el exceso del gasto público, el despilfarro, el endeudamiento, el altísimo costo político, la emisión irresponsable de la moneda de cubrir el déficit fiscal.
Muchos economistas opinan que dolarizar la moneda puede parar la inflación, otros, dicen que cambiando el gobierno y endeudarse con bancos internacionales para nivelar la situación.
¡Pero sabio y prudente fue el libertador!
Decía Bolívar:
“El ejemplo y la moral de los gobernantes constituyen la mejor trinchera para erradicar el vicio administrativo, sin moral republicana no puede haber gobiernos libre”