Te miro, te oigo y te siento,
tan cerca y a la vez tan lejos.
Te miro como a las orquídeas en las mañana de mayo,
te oigo como a las olas que rompen en las grandes rocas
y te siento como la brisa primaveral en los grandes rosales,
tan hermosa, fuerte y dulce a la vez.
Te miro, te oigo y te siento,
tan cerca y a la vez tan lejos.
Aquí estoy y aquí estaré,
esperando ver caer hojas de árboles pintados,
siguiendo caminos en laberintos sin salidas
y buscando llaves a puertas huérfanas de cerraduras.
Te miro, te oigo y te siento,
tan cerca y a la vez tan lejos.
Aquí estoy y aquí estaré,
buscando la serenidad de un monje budista
y esperando el coraje de un fuerte guerrero,
para tener el valor de mirarte a los ojos
y poder decirte cuanto te quiero.