Te escribo a ti,
que siempre para mi has estado,
sin importar las malas rachas por las que he pasado.
Te escribo a ti,
que cada día me has animado,
en aquellos tristes, también en los estresados.
Te escribo a ti,
que sin importar los defectos que has encontrado,
has tenido tolerancia y los has sobrellevado.
Por último te escribo a ti,
que día a día me has demostrado,
lo bello de una relación con todo lo que me has amado.