cierra la temporada con un empate.
En un partido intrascendente en términos de repercusión en la tabla de posiciones de La Liga, el Madrid visitó al Villareal a una semana de disputar la final de Champions en contra del Liverpool. A propósito de lo último, para el encuentro de esta tarde Zidane armó un once bastante parecido al que pudiera salir la semana próxima en búsqueda de las 13° orejona para los blancos, y lo preocupante del asunto es que el equipo se reencontró con la dificultad para cerrar un partido que hasta el minuto setenta iba encaminado a una potencial victoria.
Más alla de la evidente preparación del escenario que buscaba el técnico francés con el partido de hoy, este es un aspecto a valorar, ya que este fantasma ha sido constante a lo largo de la temporada para los merengues salvo de un mes (aproximadamente) para acá, y que sin duda ha traído varios dolores de cabeza para el mister.
Igual a nivel de individualidades, varios fueron los jugadores que dejaron buenas sensaciones: Isco marcando la diferencia en cuanto a elaboración de juego, Bale anotando un muy bonito gol, Casemiro afianzándose en labor defensiva, Carvajal asegurando que el experimento con Lucas Vázquez de lateral no se repetirá, y por supuesto Cristiano consiguiendo su tanto, del mismo modo, y calmando un poco la angustia en lo concerniente al estado de su tobillo luego de la lesión que sufrió hace dos semanas disputando El Clásico.
Entonces, con una liga ya cerrada, el último objetivo del Madrid en la presente campaña se encuentra en Kiev. Los blancos están al tanto de que sólo una tercera Champions consecutiva constituiría la salvación de una temporada que, hasta la fecha, se encuentra exenta de títulos para el equipo, cosa que para nadie es un secreto que, de acuerdo a la idiosincrasia del club, es un hecho inaceptable.