Comienza la semana. Juan es un muchacho trabajador que le encanta su empleo. Sus jefes, buenas personas que siempre le brindan consejos, ayuda cuando la necesita y sobre todo, a lidiar con los clientes que tiene que ver en su día a día. Cuando se siente descontento con algo, él se los expresa.
Juan piensa que su jornada laboral será igual, pero este día es diferente. Acontecimientos surgen y todo cambia en cuestión de segundos. No puede creer lo que está sucediendo.
Sus jefes son llamados porque algunos cambios se están presentando en la empresa. Juan no cree aun lo que pasa. Sus jefes, después de ocho años de trabajo duro, son despedidos. Atónito, no sabe qué sentir. Quizá deba estar enojado o decepcionado o triste, pero no lo sabe con certeza.
Mientras busca respuestas, ve cómo parte su primer jefe, derrochando tristeza en la mirada y lágrimas en los ojos. Juan se contiene para no llorar frente a él. Lo considera su amigo laboral, así que es un golpe fuerte. Segundos después, su compañero consejero se aleja por la puerta de salida. Sin saber cómo reaccionar, pregunta:
—¿Qué está pasando?
Sus compañeros alrededor responden:
—Al parecer, él se va también.
—¿Cómo es posible? —expresa Juan.
Ve cómo se aleja su buen amigo, compañero, el que le daba sabios consejos, cuando sale de su oficina con las pocas cosas que le dejaron sacar. Desconoce los hechos, no entiende por qué sucede todo esto, solo sabe que su amigo se va y no lo volverá a ver más.
Pasa el día y vuelve al trabajo, calmado. Antes de llegar a su oficina, pasó por las dos donde trabajaban sus amigos laborales. Cuando miró sus asientos vacíos, sintió una tristeza enorme al recordar los buenos momentos que compartieron durante tanto tiempo.
Para juan las cosas no son iguales, cada vez que se dirige a su trabajo no siente la motivación de antes. Sus pensamientos se encuentran lejos de la empresa, sintiéndose mal porque no pudo decirle a su querido compañero «Hasta luego».
Juan piensa que su jornada laboral será igual, pero este día es diferente. Acontecimientos surgen y todo cambia en cuestión de segundos. No puede creer lo que está sucediendo.
Sus jefes son llamados porque algunos cambios se están presentando en la empresa. Juan no cree aun lo que pasa. Sus jefes, después de ocho años de trabajo duro, son despedidos. Atónito, no sabe qué sentir. Quizá deba estar enojado o decepcionado o triste, pero no lo sabe con certeza.
Mientras busca respuestas, ve cómo parte su primer jefe, derrochando tristeza en la mirada y lágrimas en los ojos. Juan se contiene para no llorar frente a él. Lo considera su amigo laboral, así que es un golpe fuerte. Segundos después, su compañero consejero se aleja por la puerta de salida. Sin saber cómo reaccionar, pregunta:
—¿Qué está pasando?
Sus compañeros alrededor responden:
—Al parecer, él se va también.
—¿Cómo es posible? —expresa Juan.
Ve cómo se aleja su buen amigo, compañero, el que le daba sabios consejos, cuando sale de su oficina con las pocas cosas que le dejaron sacar. Desconoce los hechos, no entiende por qué sucede todo esto, solo sabe que su amigo se va y no lo volverá a ver más.
Pasa el día y vuelve al trabajo, calmado. Antes de llegar a su oficina, pasó por las dos donde trabajaban sus amigos laborales. Cuando miró sus asientos vacíos, sintió una tristeza enorme al recordar los buenos momentos que compartieron durante tanto tiempo.
Para juan las cosas no son iguales, cada vez que se dirige a su trabajo no siente la motivación de antes. Sus pensamientos se encuentran lejos de la empresa, sintiéndose mal porque no pudo decirle a su querido compañero «Hasta luego».
Basada en una historia real.
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