Recuerdo cuando comencé el liceo, mi primer día fue sumamente gracioso. Mi mamá me llevó un par de veces a conocer el liceo, que me quedaba un poquito lejos de casa, pero al que podía llegar pie si salía temprano, el problema es que para ese tiempo mi mamá detestaba que anduviera solo, irónicamente al recordar esto me doy cuenta que a día de hoy nos ha tocado caminar bastante, principalmente por el hecho de los problemas con el transporte, pero lamentarse por eso sería perder el tiempo, hay que seguir, y dadas las circunstancias es necesario verle el lado positivo a las cosas, para poder sobrellevar las complicaciones que se presentan a diario en este tiempo, y esto no significa que seamos conformistas, sino que hemos aprendido a no decaer ante cualquier tormenta que se presenta.
Continuando con la historia; mi primer día fui acompañado con mi madre, todo fue bien, conocí algunos compañeros y todo bien, pero el asunto fue cuando salí, según yo iba a la parada, pero no que va, terminé como a 2 cuadras todo asustado, el asunto es que me mantuve medio relajado y fui preguntando hasta que llegué. Cuando llegué estaba viendo de lado a lado cada 5 min a ver si venía el autobus, y para cuando llegó le pregunté como 3 veces al señor que estaba a mi lado por la ruta que tomaba ese autobus, para estar seguro que no tomaría el bus equivocado. Quizás acá en texto no se refleje tan gracioso, pero la verdad es que el recuerdo me dio una combinación de nostalgia y risa tan bonita que les dejaré un meme que quizás le saque una sonrisa.
Al llegar a casa mi abuelo me recibió con una sonrisa y me preguntó de forma jocosa ¿no te perdiste? a lo que respondí con tono algo dudoso y con una cara digna de meme: un poquito. Mi cara fue algo así:
Recordar las carcajadas de mi abuelo al escuchar mi respuesta me hicieron pasar un buen momento de nostalgia y alegria a pesar de todo, aunque no la demostraba demasiado porque curiosamente estaba en una parada esperando. Quizás fue ese contexto el que detonó el recordar esa situación. Los principios que me impartió el viejo fueron excelentes, pero creo que no valoré del todo las oportunidades de aprender y preguntarle muchas cosas a mi abuelito cuando aún estaba aquí. Sus proverbios coloquiales eran como su firma personal, pero es algo que relataré más adelante.
Espero les haya gustado, pueden seguirme a través de: