Si miras el calvario desde lo lejos, nunca podrás entender el misterio del amor de Dios.
El amor de Dios es un misterio revelado a través del sacrificio de Cristo en la cruz. La redención del hombre implicaba un pago; un rescate. Ser libres de la esclavitud del pecado tenía un gran precio, debido a que la raza humana estaba legalmente condenada. En la cruz, el hombre fue redimido. El apóstol Pedro lo dice de esta manera: “Sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación” 1 Pedro 1:18-19.
Por amor a la humanidad, Jesús pagó el precio de la redención derramando su propia sangre, su expiación por nuestros pecados es un regalo que está disponible para todo aquel que cree. Él desea que tengamos paz con Dios y que nos veamos libres de la carga de pecado que hay en nuestros corazones. Solo entonces experimentaremos la vida, la libertad y el amor verdadero.