La verdad es que ir al cine es sin duda mi hobby favorito. No hay nada mejor que ir a ver una película al cine que llevas tiempo esperando a que salga. Evadirte, meterse en la historia y ponerte en la piel de los protagonistas, todo esto aderezado con palomitas es de las cosas que más me gustan en la vida.
El tema es que estos últimos años lo de ir al cine se ha convertido en prácticamente un lujo. En España después de ver que la gente ya no podía permitírselo optaron por bajar los impuestos pero la verdad es que esa bajada de impuestos se tradujo en una reducción del precio de la entrada casi insignificante
¿Cuánto debería costar realmente la entrada para ver una película en el cine? ¿Cómo de grandes son los márgenes de beneficio?
El Impuesto sobre el Valor Añadido bajó del 21% al 10%. Sin embargo, la rebaja real de las entradas fue de 70 céntimos en el mejor de los casos. Es más, la Federación de Consumidores y Usuarios asegura que en muchos casos la reducción se ha quedado incluso en 40 céntimos.
Según un estudio realizado por FACUA en 102 salas, solo un 68% de los cines han bajado el precio de su entrada a pesar de la reducción del IVA. Es más, en 38 casos no lo han rebajado y en 29 no se han ajustado al abaratamiento que corresponde. “Una tomadura de pelo a los usuarios y al gobierno", según la organización, por lo que ha abierto una investigación pues las salas se han aprovechado de la bajada del impuesto (reclamada desde el año 2012, cuando se subió bruscamente del 8% al 21%) para aumentar sus beneficios, quedándose hasta con el 40% del tributo en algunos casos.
Asimismo, dependiendo del exhibidor el precio puede variar. Mientras la Federación de Cines de España FECE habla de una reducción del precio medio de 6,22 a 5,82 euros; FACUA afirma que la entrada media es de 7,12 euros. La contradicción está servida hasta tal punto que José Guirao, ministro de Cultura, ha declarado que se “planteaba revisar el IVA”. Gesto que se ha interpretado como una amenaza que volvería a subir el impuesto, lo que perjudicaría al bolsillo de los espectadores como siempre.
Al hilo de todo esto es inevitable preguntarse si realmente el precio de ir al cine se ajusta al coste de la película, su distribución y marketing, el alquiler de las salas y su personal correspondiente. Porque en esta industria todos tienen derecho a cobrar por su trabajo: desde el guionista hasta el actor protagonista, pasando por los compositores e intérpretes de la banda sonora, los cámaras, editores, productores, iluminadores, los técnicos de efectos especiales y extras, becarios, peluqueros, costureros, diseñadores, publicistas, actores de doblaje, taquilleros y hasta quien vende las palomitas, en un casi infinito desfile de profesionales. De hecho, agradezco el dato al final de algunos créditos donde se informa que más de 15.000 personas “comen” de un rodaje.
Porque al margen de la fábrica de sueños que es el cine, el dinero determina cada fotograma y “no es oro todo lo que reluce”, ni siquiera la estatuilla del Oscar. En España, una película cuesta más de diez veces lo que recauda en taquilla (excepto puntuales excepciones como la saga de “Torrente” o el fenómeno “Campeones”), nos recuerda cada año el Anuario de Actividades Culturales, con una cuota de pantalla que supera el 15%. Por lo que necesita de las subvenciones estatales, punto en el que hay que recordar eso de “Hacienda somos todos”. De manera que volvemos a la casilla de inicio, en la que el público vuelve a pagar por lo que ve.
Para continuar la reflexión podemos citar algunas de las películas “made in Spain” más caras. Por ejemplo, Alejandro Amenábar tocó el éxito con “Los Otros” donde se presupuestaron 20 millones de euros y se recaudaron 210 millones; mientras que con “Ágora” contó con un presupuesto de 50 millones de euros, de los que sólo recaudó 20. Con la misma inversión “Planet 51” recuperó más de 100 millones. Mayor éxito alcanzó Juan Antonio Bayona con “Lo imposible” en la que se gastaron 30 millones de euros y se recaudaron 180 millones.
Aunque entre las pérdidas más significativas se encuentran las de “Manolete” con unas ganancias de 43.000 euros en su fin de semana de estreno tras gastarse 24 millones de euros, la inspirada en la novela de Arturo Pérez-Reverte “Alatriste” que recuperó 16 millones de euros de los 22 millones invertidos o la cinta de animación respaldada por Antonio Banderas “Justin y la espada del valor” en la que sólo se recuperaron poco más de 2 millones de euros de los 22 presupuestados. Asimismo, José Luis Garci también se estrelló con “Sangre de mayo”, inspirada en los “Episodios Nacionales” de Galdós, que jamás recuperó los 15 millones de euros invertidos y tuvo que conformarse con solo 2.
Resumiendo... El cine español no es un negocio rentable. Si no fuera por las subvenciones del gobierno prácticamente todas las películas generarían pérdidas.
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Fuentes:
https://elpais.com/cultura/2018/08/22/actualidad/1534933254_987650.html
https://www.larazon.es/cultura/la-mentira-de-la-bajada-del-iva-al-cine-FF19588397
https://www.eldiario.es/cultura/cine/IVA-entradas-cine-baja-hoy_0_789521200.html
https://www.lavanguardia.com/cine/20160205/301930896265/presupuestos-peliculas-nominadas-goya.html
https://www.ecartelera.com/noticias/27770/10-peliculas-mas-caras-cine-espanol/