Esta noche he decidido hablar desde el corazón,
pues mi alma clama a gritos que te diga con pasión,
algo que no me atrevía a decir a viva voz,
hoy quiero que escuches amor mío, mi humilde confesión.
Aún recuerdo el día en que te conocí,
fue un viernes caluroso de un hermoso Abril;
llegaste a mí como curioso regalo del destino,
dios sabe que le agradezco por ponerte en mi camino.
Desde ese momento no dejo de pensar en ti,
no hay minuto o segundo que no te quiera junto a mí;
desde hace mucho tiempo por ti vivo ilusionada;
de ti mi amor, estoy completamente enamorada.
He de confesar que en un principio no me agradabas,
llegue a pensar que tu personalidad me fastidiaba,
pues no encajabas precisamente con mi tipo ideal,
lo siento, soy un poco terca a la hora de amar.
Compréndeme nunca me había pasado algo así,
me asustaba mucho el efecto que tenías en mí;
si tuviera que enumerar lo que más me gusta de ti,
no dudes que tardaría mucho en decidir.
Tu sonrisa es mi completa obsesión,
si fuera compositora le escribiría una canción,
porque es dulce, sincera y esplendorosa,
tanto, que no podría compararla con otra cosa.
A tu sonrisa la acompaña tu hermosa mirada,
una que a cada momento me deja cautivada;
tus ojos son como una misteriosa noche oscura,
de esas que te hacen perder totalmente la cordura.
Por último, no puedo dejar de mencionar,
esa personalidad tuya, única sin igual;
permíteme amor mío tenerte en este instante,
pues ya me he cansado de en silencio amarte.
Este poema lo he escrito inspirada en todas aquellas mujeres enamoradas, esas que deciden llenarse de valor y confesar su amor, porque a veces debemos ser valientes y confesar lo que sentimos independientemente de la respuesta que nos de nuestro ser amado, pues en la vida a veces simplemente debemos arriesgarnos para tratar de obtener lo que queremos.
Las imágenes se encuentran enlazadas con su fuente.