Hay momentos en la vida en los que nos sentimos decaídos, sin fuerzas, ni valor para seguir adelante. En los que nos sentimos seres fracasados y muchas veces perdemos la fe y esperanza que llevamos dentro. Hay circunstancias que nos llevan al borde de la locura y nos preguntamos el ¿por qué?, Si somos personas buenas, humildes, generosas, bondadosas y con buen corazón. Sentimos que la vida es injusta, que no merecemos pasar por tantos momentos difíciles, que a la final terminan dejándonos sin ánimos para seguir luchando por nuestras metas.
Y ahora yo te digo: no importa lo que pase, siempre y cuando te levantes. De eso se trata la vida, de altos, bajos, caídas, tropiezos, buenos y malos momentos. Lo importante es levantarse y seguir adelante. Siempre tendremos obstáculos en nuestro camino, pero de nosotros depende el perseverar y alcanzar.
No nos convirtamos en personas mediocres, creyendo que no podemos, ni tenemos la capacidad necesaria para surgir y ser seres exitosos. Recordemos que nadie llega a la meta con su primer intento, ni se perfecciona la vida con una simple rectificación, de la misma manera que nadie alcanza la altura deseada con un solo vuelo.
Siempre habrán momentos no muy gratos y la mayoría de las veces fracasaremos, pero eso es lo es lo de menos, no dejemos que el fracaso se adueñe de nosotros, si te caes: levántate, limpia el polvo y vuelve a intentarlo una y otra vez, con mayor esfuerzo y dedicación, y veras que en menos de lo que canta un gallo, iras por el camino que siempre soñaste.
Creámonos mariposas, salgamos de ese capullo, abramos nuestras alas y volemos alto. Sintámonos personas libres y corramos tras nuestros sueños.