Estimado lector,
en mi corta estadía en Dublín, debo confesar que me enamoré del país; conocí a muchas personas maravillosas y lugares fantásticos.
Conocí a un señor que tuvo una vida muy dura, vivía en la calle. Lo que me sorprendió de este irlandés es que hablaba castellano perfectamente, me explicó que vivió durante un par de años en España.
Algo que me sorprendió muchísimo es que en cada esquina hay una prenda de ropa, sea un calcetín, un zapato o una bufanda. No sé qué signifique eso, pero sería divertido dejar alguna prenda vieja en alguna esquina, sentiría que dejé algo de mí en el país.
También tuve la oportunidad de ir a una de las mejores cafeterías de Dublín. Cuando me sirvieron mi cappuccino me dibujaron un gato (debo confesarles que me gustan muchísimo los gatos, más adelante se darán cuenta) y escribieron mi nombre.
Espero regresar muy pronto a Irlanda 🍀🍺
-Gessica.